Desde antes de adentrarnos en la lectura de Pioneras: mujeres en la Conquista de América, escrito por Carmen García y editado por Sekotia, sabemos que lo que nos disponemos a leer se enmarca dentro de una parte de la Historia que, comúnmente, se pasa por alto. Esta obra parte de un dato que todos suponíamos, pero en el que no solemos incidir: en la época colonial de América también hubo mujeres, y no solo esposas e hijas, sino mujeres valientes que merecieron reconocimiento histórico por su papel protagonista en la Conquista y en la configuración de lo que hoy conocemos como Hispanoamérica o América Latina.

Es evidente que sin mujeres no hay civilización. No hablo de la civilización que Sarmiento expuso en su Facundo, sino de algo más básico y natural que constituye el principio de esta: población. Como Carmen García nos cuenta, hubo un gran impulso por parte de la Corona de llevar mujeres al Nuevo Mundo para poblarlo, pero eso fue una vez consumada la conquista de ciertos territorios. Lo cierto es que el papel de las mujeres en América fue variando con el paso del tiempo, y en ese recorrido hubo tanto mujeres anónimas como mujeres con nombre y apellidos.

La gran mayoría de las mujeres de la época no son más que una mancha difusa en la Historia debido a que muchos cronistas ocultaban su presencia en sus textos. Esto bien lo podemos comprobar asomándonos a los escritos coloniales, donde la reacción de los autores oscila entre el asombro por ver que hay mujeres protagonistas en el Nuevo Mundo y el mutismo. Independientemente de ello, todas tienen cabida en esta obra que, como la autora dice, pretende hacer justicia a una parte de la población que fue ignorada y obviada durante siglos, en parte gracias a la llamada Leyenda Negra.

Con esta obra, ese vacío histórico se llena un poco más. Mediante un lenguaje sencillo y una estructura dinámica para cualquier público se nos presenta un trabajo académico (sin la densidad característica de estos) muy bien documentado que sirve como punto de partida para comenzar a indagar en ciertas cuestiones. La autora da pinceladas generales con el fin de demostrar que detrás de lo que conocemos hay un abismo aún por estudiar y conocer; solo hace falta asomarse a la extensa sección de bibliografía final para hacerse una idea de todo lo que no sabemos.

Pioneras está dividida en tres grandes bloques (Primera etapa, Segunda etapa y Tercera etapa) en los que se van presentando mujeres con nombre propio con el correspondiente papel que tuvieron en las Indias, sin olvidar, como ya he comentado, a las mujeres que fueron simplemente pobladoras del Nuevo Mundo. La obra parece seguir un orden temporal y espacial muy claro: comienza por el Descubrimiento y esas primeras islas que los españoles pisaron; continúa incidiendo en Nueva España y parte de Mesoamérica; y, finalmente, pone su atención en Sudamérica con el virreinato del Perú, Nueva Granada y Río de la Plata entre otros territorios.

Dado el amplio marco temporal que abarca es de agradecer la contextualización histórica y temporal que se hace en la obra, totalmente necesaria para comprender esta parte de la Historia. Como Carmen García expone hacia el final, es un error sacar ciertos hechos de sus coordenadas espaciotemporales y analizarlos desde un punto de vista actual y, sin pecar en densidad, esas coordenadas consiguen plasmarse bastante bien en este libro.

El papel de estas mujeres merece reconocimiento principalmente por la época en la que vivieron: cuando todo lo tenían en contra, ellas consiguieron aportar su granito de arena indispensable para la configuración de la América actual. Esta interesante obra contribuye a su reconocimiento y considero que es una muy buena elección para acercarse al tema y ver que, efectivamente, no fueron solos.

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