Un 28 de noviembre, pero de 2019 nacía Leteo. Un proyecto con más dudas que certezas que dio sus primeros pasos tratando de arrojar algo de valor al panorama periodístico. Un equipo de jóvenes con ganas de hacer cosas y mostrar su valía en un mundo copado por las grandes cabeceras. Éramos, y somos, pocos, pero necesitábamos hacer e hicimos.

Gracias a un intensivo trabajo sin compensación alguna, lo que comenzó como una vaga idea comenzó a definirse como una alternativa, quién sabe, quizá viable de acceso gratuito a una información de calidad. Se publicaron artículos que en aquel momento tomamos por relevantes y que nos ofrecieron algo de visibilidad en este mundo tan complejo.

Tratamos de dar voz a quienes no saben cómo ni dónde contar lo que les sucede. Como la caótica irrupción del Covid-19, los primeros fallecidos y la repatriación de los que se encontraban lejos de casa. Aunque es cierto que la pandemia, como a todos, nos cogió a contrapié. Todo lo construido quedó en un limbo difuso y de difícil recuperación.

En Leteo todavía no hemos podido recuperar la normalidad de publicación, pero seguimos trabajando para ofrecer a nuestros fieles lectores el contenido que necesitan y se merecen. Ahora, dos años después de echar a andar como pudimos, sabemos contar y comunicar mejor que en aquel tiempo. Nosotros, jóvenes y todavía con ganas, queremos sumar, ofrecer y crear un periodismo de calidad en el tiempo de la inmediatez. Sabemos que no es lo que más vende, pero creemos en nuestros valores.

Pero como toda comunicación que se precie debe darse entre un emisor y un receptor, desde Leteo queremos dar las gracias a las decenas de miles de personas que en algún momento de nuestra historia se han pasado por aquí. Sin ustedes, lectores, nuestro esfuerzo no tendría sentido.

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