Del Atlético de Madrid que fue campeón de Liga el pasado curso queda poco, muy poco o nada. Y resulta contradictorio al haber mantenido sus pilares fundamentales y haberse reforzado con creces en el mercado de verano.

El Atlético de Madrid se está marcando una fase de grupos en Champions League para quedar último, y no cabe lugar a excusas por la complejidad del grupo. Que el conjunto rojiblanco no tiene nivel para llegar lejos en Europa es un hecho desde la temporada pasada; prueba de ello fue la dura eliminación ante el Chelsea, actual campeón y uno de los favoritos este año. Y claro que no es por plantilla, pero en Europa hay un nuevo orden futbolístico en el que mandan equipos con gran poderío físico y táctico. Sin embargo, de esto a no competir directamente en tu estadio hay un gran paso. Primero Oporto, luego Liverpool y ayer Milan se sintieron como en casa en un estadio ajeno. Un estadio que debió ser una caldera, pero el frío del otoño en Madrid va ganando la batalla en el páramo de San Blas. En el difunto Vicente Calderón esta actitud no se hubiese permitido, pero ese es otro tema que daría mucho que hablar.

El partido de ayer, directamente, no se compitió. Cualquiera diría que este equipo se estaba jugando su continuidad en la máxima competición europea. Sin un estilo de juego claro, sin intensidad, sin a penas ocasiones de peligro y con la defensa hecha un flan. Ayer no estuvo Felipe para aparecer en la foto del gol, pero sí Lodi. Y es que es raro que alguno de los defensas del equipo no haya aparecido en la foto de algún gol quedando como principal señalado en esta temporada. Oblak intentó hacer paradas milagrosas tras unos partidos de capa caída, pero poco más se le puede exigir.

La peor noticia para el conjunto de la capital, quizás, sea que esta dinámica en Champions también sea extrapolable a la competición doméstica. Sus últimos partidos son muy irregulares y, en los que vence, no convence. La dificultad que tiene este equipo para amarrar el resultado es, cuanto menos, surrealista después de habernos acostumbrado a todo lo contrario años atrás; buena prueba de ello es el partido en Mestalla.

¿Es Simeone el único culpable de esta situación? Personalmente, no. La plantilla, a excepción de la defensa, tiene calidad para competir a cualquier equipo de Europa. La crisis actual del equipo no debe permitir que se pierda la memoria futbolística. Este mismo bloque fue campeón de Liga y, durante la primera vuelta, el mejor equipo de Europa, con un nuevo estilo de juego muy marcado y, sobretodo, efectivo. Pero en el fútbol, como he dicho y diré siempre, no se puede vivir del pasado y lo único que importa es el hoy. Sin embargo, no dejo impune de responsabilidad a Simeone pues es el único que tiene en su mano darle la vuelta a esta situación, y ya no hay excusa que valga.

A estas alturas de temporada no queda margen de error si se quiere repetir el éxito de la temporada pasada. Para los que se conformen con la mediocridad, todo estará en orden, pase lo que pase.

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