La tenista china Peng Shuai lleva en paradero desconocido desde que acusó al exviceprimer ministro chino Zhang Gaoli de abuso sexual. Su caso se suma al de otros represaliados por el régimen dictatorial chino que maneja con férrea censura el uso de internet y el acceso a las redes sociales de la población.

La alarma se encendió el 2 de noviembre. Pocos minutos después de que Peng Shuai, campeona en la modalidad de dobles femeninos de Roland Garros y Wimbledon, publicara un mensaje en Weibo, red social china similar a Twitter, acusando a Zhang Gaoli de abuso sexual. En el mensaje, la tenista contaba que este hecho aconteció cuando el antiguo viceprimer ministro chino le invitó a su casa para jugar al tenis. Fue entonces cuando, según lo publicado por Peng Shuai, se produjo el abuso sexual. Desde aquel momento Peng Shuai mantuvo una relación extramatrimonial con Zhang Gaoli que, según apuntaba en su comunicado, era conocida por la mujer de este.

Tras el gran revuelo causado por su desaparición, la cadena oficial china CGTN intentó calmar los ánimos del panorama tenístico internacional mostrando un texto supuestamente enviado el pasado miércoles por Peng Shuai a Steve Simon, director de la Asociación de Tenis Femenino (WTA), en el que aseguraba haber mentido en su mensaje y estar bien en su casa.

Las mujeres deben ser respetadas y no censuradas

Steve Simon, director de la Asociación de Tenis Femenino

Lejos de darle credibilidad al correo electrónico, Simon admite el que texto “sólo incrementa mi preocupación en cuanto a su seguridad y paradero”. No sería la primera vez que un “desaparecido” realizara un acto similar cuando, en realidad, estaba bajo custodia policial. Simon afirma que se ha tratado de comunicar con la tenista a través de diferentes medios, pero ha sido una tarea imposible. Por ello las afirmaciones de la Asociación China de Tenis, que corrobora el bienestar de la tenista, no resultan tranquilizadoras.

Lejos de permanecer en silencio, la WTA ha hecho pública su preocupación por el estado y situación de Peng Shuai. Tenistas como Naomi Osaka, Serena Williams o Novak Djokovic han pedido explicaciones a través del hashtag en Twitter #WhereIsPengShuai (Dónde está Peng Shuai). La WTA ya ha planteado la posibilidad de excluir a China de su calendario competitivo. En 2019, último año de vida normal en el circuito WTA, fueron nueve los torneos disputados en suelo chino.

Esta estrategia contrasta con la mostrada por otras organizaciones deportivas como la NBA. En 2019 la liga de baloncesto más importante del mundo desactivó el conato de boicot a China tras las protestas de Hong Kong. Fue Daryl Morey, gerente general de los Houston Rockets, quien denunció vía Twitter la actuación de China en el conflicto.

Esta polémica llega en un momento delicado para China pues en febrero tendrán lugar los Juegos Olímpicos de Invierno en el país asiático. Un evento que ahora se encuentra en la cuerda floja ya que países como Estados Unidos ya plantean la posibilidad del boicot a China.

Los represaliados del régimen

Tras la irrupción del Covid-19 en China se dieron los casos más recientes de la flagrante falta de garantías y derechos en el país asiático. Es el caso de Chen Qiushi y Fang Bi, informadores independientes que pusieron el ojo donde nadie quiso y terminaron entre rejas.

Ambos personajes colgaron vídeos y mensajes en sus redes sociales sobre lo que realmente sucedía en los colapsados hospitales de Wuhan hasta que ambos fueron silenciados en internet y finalmente detenidos por la policía política controlada por el Partido Comunista Chino.

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