La Selección Española de Fútbol se clasificó anoche para el mundial que se disputará en Qatar el próximo invierno. España requirió hacer los deberes a última hora para lograr el objetivo de Luis Enrique ante un grupo sorprendentemente sencillo que complicó el pase de la Selección. La clave de la clasificación fue las derrotas cosechadas por Suecia que dejaron el regular papel de España a un lado. Hay que recordar que el grupo B se compone de España, Suecia, Grecia, Georgia y Kosovo.

Unai Simón se consolida como el portero de España para Luis Enrique. Tras las dudas sembradas en la Eurocopa con ese autogol a pase de Pedri, el portero vasco se resarció con buenas actuaciones posteriores, paradas in extremis, penaltis solventados y muchas bocas calladas. Sin embargo, no acaba de ofrecer la seguridad añorada que mostraba bajo palos Iker Casillas. Simón deja unos datos a sus 24 años muy interesantes: con sus 20 internacionalidades iguala al mítico Víctor Valdés, y un rendimiento considerable con ocho porterías a cero, tres prórrogas, dos tandas de penaltis con diferente resultado, la final de la Nations League y una medalla de plata olímpica.

La defensa española, eso sí, supone uno de los grandes enigmas del fútbol de selecciones. Laporte, el fichaje a última hora procedente de Francia, se perfila para titularísimo. Recae sobre sus hombros la jerarquía de futbolistas como Ramos, Puyol o Hierro. A su lado la gran duda: Eric García, Pau Torres, Raúl Albiol, Íñigo Martínez… y un sinfín de parejas de baile que no acaban de casar. Quizás, el que mejor pinta tiene es Pau Torres, procedente del Villarreal, pero tampoco acaba de contar con la confianza de la afición. Por otro lado, queda el tema de los laterales, con un Jordi Alba cuestionado en su club, un Carvajal permanentemente lesionado, un Azpilicueta que no tuvo una de sus mejores noches, posiblemente, de las peores que se le recuerdan al navarro. Los inventos de Luis Enrique con Marcos Llorente enjaulado en el lateral y un José Luis Gayá que tampoco deja una solvencia tremenda como para definirlo como lateral titular. Cabe destacar que España ganó el mundial de 2010 con Capdevila, por lo que Gayá y Jordi Alba son los últimos de los problemas de la Selección.

En cuestión de centrocampistas España va sobrada. Busquets y Rodri como stoppers y creadores de juego no son para nada una mala opción y la irrupción de Pedri y Gavi suponen una esperanza tanto en el Barça como en la Selección. Aunque no se puede menospreciar el papel de mediocentros como Koke, Marcos Llorente, Thiago en un buen estado, Fabián Ruiz, con el que Luis Enrique habría tenido cierta bronca; Carlos Soler o Mikel Merino. Con lo que queda un bloque medio bastante interesante, pero con una gran desventaja: la velocidad.

El otro gran problema de España es el gol, si la fiabilidad defensiva parece haber mejorado, no es lo mismo en la delantera. Es cierto que la Selección que ganó sendas Eurocopas y el Mundial no contaba con un delantero de talla mundial, pero tenía el gol de David Villa. Ahora es difícil predecir quién será el encargado de anotar los tantos. Ferran y Dani Olmo son los que más lo intentan, pero suman un porcentaje de efectividad preocupante. Morata, el delantero de Luis Enrique, tampoco cuenta con el apoyo de la afición, aunque ayer dio el gol ganador del encuentro y, con ello, el pase al Mundial de Qatar. Raúl de Tomás (RDT), Rodrigo Moreno, Mikel Oyarzabal o Gerard Moreno son los delanteros que el seleccionador ha probado en las últimas convocatorias, pero ninguno goza de momento de la confianza ni del nivel goleador que requiere esta Selección si pretende hacerse con la copa.

Luis Enrique se ha ganado la clasificación a pulso, pero es la diana constante de las críticas periodísticas. No es que el seleccionador haya hecho mucho por mejorar su relación con la prensa. Lo que sí que está tratando de cambiar la actitud de sus elegidos, dentro y fuera del campo, dotándoles de personalidad. No quita, pues, que esta selección cuenta aún con dos grandes asuntos, la resaca en la afición de los previos títulos conseguidos y el aburrido estilo de juego que ni ilusiona ni motiva. España gana, pero juega de manera soporífera.

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