Cuarto Clásico consecutivo en el que el Real Madrid logra la victoria (1-2). Los de Ancelotti se mostraron superiores a un Barça que hizo lo que pudo. Alaba se estrenó como goleador blanco y Vinicius se gustó en un partido a su medida. Los de Koeman se hunden en la tabla y cada vez se encuentran más lejos de los primeros puestos.

Ambiente de los de antes en el Camp Nou. El campo lleno hacía prever un ambiente tenso propio de un partido de estas características. Alineaciones reconocibles las que escogieron los entrenadores. El Barça con Ansu Fati y Memphis Depay como referencia del ataque. El Madrid con los mismos futbolistas que golearon al Shakhtar en Kiev.

La pesadilla de Mingueza

El Partido comenzó con un claro dominio blaugrana. El Real Madrid optó por replegarse y juntar líneas ante los contantes, pero ineficaces ataques del Barcelona. Los blancos apostaron por el contragolpe como única alternativa en ataque. Y, aunque el centro del campo madridista no esté diseñado para tales fines, los balones largos sobre Rodrygo y, sobre todo, Vinicius fueron una constante. Emparejado con Mingueza, Vinicius realizó una de las mejores actuaciones de la temporada a pesar de no lograr anotar ni asistir. El extremo brasileño se aprovechó de su situación para realizar regates y jugadas de ensueño que no lograba convertir en gol.

La primera gran ocasión fue del Barça. Dest mandó al cielo barcelonés un balón fácil para batir a un Courtois ya vendido. El primer gol de encuentro llegó en el minuto 32. Tras un saque de esquina no finalizado por el Barça, Vinicius inició un contragolpe que dirigió con buen criterio. Pase en largo hacia Rodrygo que habilitó a Alaba que venía siguiendo la jugada desde su inicio. El defensa austriaco no lo dudó y conectó un zurdazo que se coló en la portería de Ter Stegen en el primer tiro a puerta del Real Madrid. Pocos minutos después fue Piqué quien tuvo el empate en sus manos. Un testarazo salió desviado a pocos centímetros de la portería en un córner bien ejecutado.

Coutinho, la esperanza

Comenzó la segunda parte con la entrada de Coutinho en el terreno de juego. Mingueza, señalado por Vinicius como elemento más débil de la defensa local, fue el sustituido. A partir de entonces, el centrocampista brasileño se hizo dueño y señor del juego del Barça. Todo ataque con peligro pasaba por sus botas. Eclipsó a Frenkie de Jong, desaparecido durante todo el encuentro, y facilitó las apariciones de Memphis y Ansu Fati.

Mismo guion que en la primera mitad, pero con avisos peligrosos del Barcelona. Una sólida defensa blanca conseguía bloquear cada tiro de los arietes culés. Militao y Alaba formaron una pareja fuerte de centrales que nada envidió a la formada por Ramos y Varane. Sin embargo, tras los primeros intentos fallidos de los delanteros, el Real Madrid se fue poco a poco asentando en el campo hasta conseguir dormir el partido.

Con Dest como lateral, Vinicius se diluyó. Un despiste del norteamericano podría haber servido para que el brasileño anotara su gol, pero Dest deshizo el error con una rápida corrección y dejó a Vinicius con la miel en los labios. Desde entonces, la aportación del joven jugador blanco se limitó e intervenciones puntuales y no a la constante sangría por banda izquierda como había acostumbrado durante el encuentro.

Entró Fede Valverde para dar pulmones al Madrid, pero no duró en el campo. Un desafortunado choque con Piqué hizo que el uruguayo quedara dolorido de su rodilla izquierda y tuviera que ser sustituido al final del encuentro. Koeman agitó el banquillo como el que busca la última moneda en una cartera vacía. Agüero, Sergi Roberto y Luuk de Jong por Ansu Fati, Frenkie de Jong y Gavi. Este último algo tímido durante su primer Clásico.

Descuento con goles

Con el Barça volcado en ataque y Piqué compartiendo delantera con Agüero y de Jong llegó el segundo tanto del Real Madrid en el minuto 93. Asensio, que sustituyó a Vinicius, condujo en solitario un ataque que finalizó con un potente disparo a puerta. Ter Stegen paró, pero el rechace se quedó muerto en el área pequeña. En esas llegó Lucas Vázquez que evidenció las carencias defensivas de Eric García y anotó el segundo tanto del Real Madrid. El central culé se durmió en los laureles mientras que Lucas Vázquez supo ver el posible desenlace de la jugada.

Con el signo del partido ya definido, todavía hubo tiempo para un gol más. Fue el Kun Agüero quien empujó el balón al fondo de la portería para poner el definitivo 1-2 cuando ya no quedaba tiempo para más. El Real Madrid sacó de centro y el colegiado del encuentro señaló el final de un partido con poca polémica.

El Barça sigue en su lucha en una de las temporadas más difíciles de su historia reciente mientras que el Madrid se postula como candidato cada vez más claro a todos los títulos. Un partido flojo de ambos conjuntos en el que se evidenció que el Madrid tiene mucho más que ofrece que el Barcelona. Los blaugranas tienen mucho margen de mejora, pero pocos jugadores diferenciales.

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