El Atlético de Madrid vence por dos goles a cero a un Barça muy debilitado con los tantos de Lemar y Suárez en la primera parte. Los blaugranas a penas causaron dificultades en el área rival, mientras que Joao Félix y Lemar camparon a sus anchas por el verde dejando una actuación estelar.

El Metropolitano volvió a ser una caldera con el 100% del aforo y Simeone tomó la batuta. Volvió el director de orquesta con su público completamente entregado. Sin hacer un fútbol muy brillante los rojiblancos cerraron el partido en los primeros cuarenta y cinco minutos.

Los de Koeman no tuvieron ni profundidad ni punch suficiente para inquietar a Oblak. Depay fue el único que lo intentó, pero un Giménez imperial se lo cenó. Mucho blaugrana caía a la zona del centro, pero nadie rompía al espacio, convirtiendo sus altos porcentajes de posesión en algo estéril.

Si la primera parte se pudiera resumir en tres palabras serían Joao, Lemar y Suárez. La conexión entre ellos fue la clave del éxito de los rojiblancos. En el primer gol, el portugués y el uruguayo combinaron una triangulación al primer toque para que Lemar definiese con calidad a Ter Stegen.

El nerviosismo y el mal clima entre los jugadores culés era más que palpable. Las ganas y la actitud de Gavi no eran suficientes para frenar el huracán colchonero. Joao Félix hizo lo que quiso, cuando quiso y como quiso. Probablemente, la mejor actuación del portugués desde que viste la elástica colchonera.

Era cuestión de tiempo que el segundo gol llegase, y lo hizo al filo del descanso. Los protagonistas fueron los mismos del primero. Esta vez Lemar asistió para Suárez y el uruguayo definió con la templanza de un killer de su nivel. Celebración con disculpas a su antigua afición y ex-compañeros, y de paso, un recado a Koeman.

Celebración del uruguayo en el 2-0

La segunda parte durmió hasta a las ovejas. El partido estaba sentenciado, la posesión del Barça era meramente anecdótica y la primera ocasión de peligro llegó en el 59′. Tras un error de bulto de Koke y la falta de contundencia de Hermoso, Coutinho tuvo un mano a mano y Oblak se hizo gigante.

Una vez pasada la media hora del segundo tiempo, los cambios agitaron el ritmo del partido. Destacar los buenos detalles de Ansu Fati pese a no tener muchos socios a su altura en el césped. Simeone, por su parte, dio entrada a Griezmann y Correa por Suárez y Joao. Los rojiblancos bajaron una marcha y se dedicaron a salir a la contra, pero sin mucho éxito.

Más allá de la victoria, para Simeone su momento cumbre llegó en los últimos minutos. Le faltaron los pompones para que su grada animara al ritmo que él dictase.

Koeman, sentenciado, se va al parón de selecciones con un pie y medio fuera del club.

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