El debate sobre el consumo de cannabis está ya sobre la mesa del Congreso. Aunque en Unidas Podemos ya se había hablado en alguna ocasión sobre la legalización del cannabis, ha sido su exmiembro Íñigo Errejón quien ha presentado las primeras propuestas sobre la legalización del consumo de cannabis. Además de para uso medicinal, la propuesta busca un consumo similar al del tabaco.

En una comparecencia en el Congreso, el líder de Más País, Íñigo Errejón ha explicado que con esta propuesta, quiere “romper con la hipocresía” y dar por terminada la prohibición actual. Errejón argumenta que lejos de reducir su consumo, la actual situación ha favorecido el auge del mercado negro y del consumo ilegal de cannabis.

A esta propuesta se han sumado Gabriel Rufián y Marta Rosique de ERC. Afirman que una regulación como la actual no reduce el consumo de cannabis, sino que invita a adquirir y consumir clandestinamente.

La propuesta se ha adelantado a el grupo de trabajo creado en junio para estudiar la posible regulación del cannabis en uso medicinal. Dicha subcomisión del Congreso todavía no ha sacado nada en claro.

Recaudación millonaria y miles de nuevos puestos de trabajo

Errejón busca imitar regulaciones como la de California y Colorado en Estados Unidos y seguir la senda de países como Alemania, Canadá y Portugal. Busca que España se convierta en un “país puntero” en regulación de la materia.

El líder de Más País afirma que los beneficios de la regulación serían millonarios. El cannabis tendría un impuesto del 35% del que el 60% de la recaudación iría destinado a la financiación de la sanidad pública. Errejón afirma que de sacar a la luz el mercado negro del cannabis, los beneficios se reportarían en 3.000 millones de euros y alrededor de unos 90.000 nuevos puestos de trabajo.

La propuesta de Más País pretende regular todos los aspectos relacionados con la legalización de la sustancia: consumo, autocultivo, transporte, venta, publicidad y cultivo profesional para su venta. Esto supondría que el cannabis se podría fumar libremente en espacios públicos al aire libre. Por lo tanto, desaparecerían las sanciones por consumos en la vía pública siempre y cuando no se produzcan daños y perjuicios a terceros o se ponga en compromiso la seguridad de menores de edad.

Los consumidores de cannabis tendrían derecho a portar en la calle una cantidad hasta diez veces superior de la estipulada como de consumo diario (todavía por decretar), aunque deberían llevarlo oculto y no hacer alarde del mismo.

La iniciativa también estipula la normativa de venta del cannabis, que debería hacerse en lugares acreditados y con los elementos de seguridad necesarios que impidan el acceso a menores de edad. Así como el uso de un sistema de vigilancia adecuado para el control de la mercancía.

Legalización del autocultivo

La iniciativa busca regular el autocultivo de cannabis, que se fija en un máximo de 12 plantas. También limita el uso de la potencia eléctrica hasta los 1.200 vatios para su producción. Además, la cantidad máxima de almacenaje de cannabis en casa no podría exceder los 3.650 gramos.

Errejón también ha declarado que para el cultivo profesional un mínimo del 60% de la electricidad utilizada provenga de fuentes de energía renovables. El consumo de cannabis no supondría una sanción en el ámbito laboral siempre y cuando no haya una “afectación a las acciones inherentes al puesto de trabajo”.

El portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, ha afirmado en su cuenta de Twitter estar a favor de la legalización del cannabis porque Ciudadanos “no está en la política de la prohibición”. Por el momento, ningún miembro del Gobierno se ha pronunciado sobre la iniciativa.

Los ciudadanos debaten en las redes sobre los beneficios y perjuicios de la legalización de la droga. La mayoría de usuarios creen que la regulación supondría una importante inyección económica, pero muchos ponen en valor los efectos negativos que el cannabis tiene sobre el organismo.

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