Tiempo se estrenó en los cines la pasada semana con una propuesta innovadora y arriesgada. Con la dirección de M. Night Shyamalan (Sexto sentido, El protegido, Múltiple o Glass), Tiempo, estrenada en Estados Unidos como Old, se presenta como una cinta candidata a ser de lo mejor de este verano.

La película gira en torno a las vacaciones de ensueño de una familia corriente en alguna parte del sudeste asiático. Más concretamente en una isla. Con una buena introducción que permite conocer a los personajes, la película conduce al espectador hasta una playa, lugar en el que se desarrollará la mayor parte del metraje, rodeada por escarpados acantilados que, debido a su composición mineral, tiene propiedades que afectan a los tejidos orgánicos.

Así pues, una vez dentro de la playa, los personajes, incluida la familia en la que se centra la historia, comienzan a envejecer a pasos agigantados sin poder salir de la playa. Es entonces cuando la película muestra la crudeza con la que pretende impactar al espectador. Al ritmo de envejecimiento, los personajes podrán sobrevivir un día en la playa.

Los problemas cotidianos parecen quedar apartados en un esfuerzo del guion por hacer ver al público qué pasaría si nos quedara un día de vida. Se plantean paradojas tan inverosímiles como acertadas en la situación en la que se encuentran los personajes de la cinta. Las constantes referencias y guiños al tiempo desde que se inicia la película parecen converger en el punto exacto en el que los personajes se dan cuenta de que su fatal desenlace está cerca.

La tensión generada en los momentos cumbre no se consigue mantener durante toda la película, pero es normal. La ambientación no favorece el despertar de los miedos instintivos del público porque una playa no se concibe de primeras como el escenario idóneo para la aparición del terror. Sin embargo, el resultado es notable. Y más si se tiene en cuenta el desenlace de la película.

En Tiempo se puede ver lo mejor de Shyamalan, aunque la crítica se ha cebado con la película. Y es algo que realmente no entiendo. Porque Shyamalan consigue crear un ecosistema de terror primario con elementos simples, sin despliegues fuegos artificiales; es como si el director quisiera estar cara a cara con el espectador a través de unos personajes que exprime hasta la saciedad.

Tiempo me ha resultado una cinta gratificante porque no tenía demasiadas esperanzas en el bueno de Shyamalan después de películas tan mediocres como After Earth. El planteamiento y desarrollo del guion me pareció potente e innovador. Pero quizá por lo que más vale la pena ver esta película es por los mini dramas que en ella se plantean. Aunque en algún momento puede resultar algo previsible, existen elementos sorpresa capaces de hacer olvidar los malos tiempos del director indio-estadounidense y recordar películas brillantes como Sexto sentido o El protegido.

Por David Jiménez Flores

Un hombre libre.

Deja un comentario