El camino que llevó a Estados Unidos de ser un pequeño país formado por trece colonias a ser el gigante de hoy en día está plagado de compras, guerras y acuerdos. Desde 1809 practicaron una política expansionista con adquisiciones como la Luisiana española (comprada a Napoleón a quien se la había cedido Fernando de Borbón). Algunos estados tan americanos como California, Arizona, Nevada o Colorado fueron originalmente españoles y posteriormente parte de México. Los estadounidenses buscaron, primeramente, hacerse con Texas con el Tratado de Velasco pero al no funcionar, hubo una ocupación pacífica con cientos de inmigrantes asentándose en el territorio. En 1829 se ofrecieron cinco millones pero fueron rechazados por el Gobierno de México. Finalmente para obtener estos territorios se propició un conflicto que duró dos años, entre 1846 y 1848. Las causas principales que justificaron la contienda fueron el incidente de Thornton, en el que hubo un conflicto entre militares de ambas naciones, y la anexión de Texas a Estados Unidos.

Bandera Batallón de San Patricio. Via Twitter

Cuando empieza la guerra, forma parte del ejército estadounidense un joven inmigrante irlandés católico llamado John O’Rilley. John al ver el trato que recibían los católicos en el ejército y las injusticias y abusos que sufrían los mexicanos decidió desertar y unirse al bando enemigo. Junto a Patrick Dalton, en el ejército mexicano formaron el Batallón de San Patricio. Este batallón estaba formado por irlandeses y alemanes católicos. El grupo debió contar con varios centenares de hombres dirigidos por el propio Rilley.

La primera batalla en la que intervinieron fue la de Monterrey donde consiguieron repeler dos asaltos defendiendo «La Ciudadela». Los estadounidenses estuvieron a punto de rendirse pero el comandante mexicano Pedro Ampudia se rindió antes. En la segunda, Batalla de Buena Vista, diezmaron un batallón atacante y capturaron un par de cañones. Esta vez la batalla no se perdió si no que fue un empate entre ambos ejércitos. En sus dos primeras batallas actuaron como un batallón de artillería. Pero en 1847 los Patricios cambiaron a la infantería por orden del propio Antonio López de Santa Ana. 

Dibujo Batalla de Buena Vista. Via Noticias de Querétaro.

Su última batalla fue en Churubusco en el año 1847. Allí defendieron el convento de Santa María de los americanos junto al batallón «Independencia» y «Bravos». Contaban con un lugar ventajoso, debido principalmente a que sus enemigos tenían que cruzar un río. Lucharon ferozmente bajo las ordenes de Manuel rincón y Pedro María Anaya hasta quedarses sin municiones y explotar las reservas de pólvora. El general americano Twiggs entró al convento y se detuvieron a los miembros del batallón que sobrevivieron. Los que habían cambiado de bando como Rilley fueron azotados, marcados con una D y sentenciados a trabajos forzados. El resto fueron ahorcados.

Dibujo Batalla de Churubusco. Via Wikipedia Creative Commons.

John O’Rilley según la leyenda fue marcado dos veces y recibió castigo de más ya que perdían la cuenta de los azotes. Posteriormente vió morir a gran parte del batallón. Tras realizar trabajos forzosos hasta el fin de la ocupación, desapareció. Aún así hoy conocemos que sobrevivió ya que se encontró en Veracruz su acta de defunción, que determinaba que falleció en 1850 bajo el nombre de Juan Reley (su nombre españolizado).

Su lucha fue recordada y actualmente en el centro de la ciudad natal de Rilley, Clifden, ondea una bandera mexicana y en San Ángel, México, hay un monumento conmemorativo. Hay también otros monumentos conmemorativos al batallón en diversos lugares de México.

Por Alvaro Horcajo Ponce

Historiador del Arte. Subo cosas de arte en instagram: @ars_apollo

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