No es un fracaso

Se tiende a pensar que todo lo que no sea una victoria es un fracaso. Como una tesis por defecto que viene instaurada de fábrica en el pensamiento humano. Sin embargo, lo vivido ayer en el partido de semifinales no se puede calificar como fracaso para la selección española. Sí, España no jugará la final de la Eurocopa 2020 porque perdió en los penaltis ante la favorita, Italia. Pero Luis Enrique y los jugadores lograron algo que hace casi una década que no se veía en el conjunto nacional: crearon ilusión.

España no es la mejor selección del torneo por nombres y quizá tampoco lo sea por juego. No obstante, el partido de ayer ante Italia fue un auténtico recital de fútbol y saber hacer. A pesar de que se finalizó con un empate a uno en el marcador, los jugadores se sabían ganadores de una pequeña e irreductible victoria moral. Porque jugaron mejor y porque puede que merecieran el pase a la final.

Pero no pudo ser. Se dice que los penaltis son una lotería. Antes puede que sí, pero ahora ya no. Hay equipos de personas dedicados a estudiar los lanzamientos de penaltis de los jugadores para brindar todos esos datos a los porteros. Los lanzadores saben hacia qué lado se suele tirar el meta. La suerte también influye, pero menos. Y España no tuvo ni la suerte ni las estadísticas a su favor la noche del 6 de julio de 2021.

Unai simón paró el primero, el único que lograría atajar. Dani Olmo la lanzó muy lejos de la portería. Luego todo goles hasta Morata. Lo que nos dio, nos quitó. Como si el dios del fútbol hubiera decidido borrar ese tanto del madrileño en el partido. Donnarumma se estiró, con sus casi dos metros, y detuvo el balón blando a la izquierda de su dominio. Quedaba por tirar Jorginho, pero este no suele fallarlas. Y metió.

Lo siguiente ya se sabe porque pasa siempre, pero en la mente de todos quedará aquella selección que sin contar como una de las favoritas en las casas de apuestas dio una pequeña sorpresa. No consumó la hazaña ni levantó el trofeo, pero no por ello hay que restar valor y mérito a lo que Luis Enrique ha conseguido hacer con una convocatoria por la que la mayoría no dábamos un céntimo.

Claro que hay cosas que mejorar, pero queda un año y medio para el Mundial de Qatar. Quizá ahí sí se pueda demostrar todo lo que se ha iniciado con esta generación de jugadores. Será sin duda el momento cumbre de la carrera de muchos de ellos que acaban de empezar con esto del fútbol de élite. Los muchachos se marcharon a casa hundidos tras perder con la que ha sido la mejor selección del torneo. Pero vaya manera de perder.

David Jiménez Flores
Un hombre libre.

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