El hombre desde los albores de la humanidad ha estado ligado a la guerra y los conflictos. Los seres humanos tienen una predisposición genética a la violencia. Normalmente la violencia se debe a dos factores: la búsqueda de los recursos necesarios para el grupo (agua, comida y hembras) o a la motivación por expandir el territorio. La primera batalla documentada que tenemos es la de Qadesh y tras esta hemos tenido muchas más: la batalla de las Termópilas, la Guerra de los Treinta Años, la Guerra de los Cien Años, las Cruzadas… En el último siglo vimos los conflictos más crueles y devastadoras que el hombre ha conocido. Podríamos pensar que los conflictos bélicos son solo una cosa de nuestra especie, que el resto de animales no harían ese tipo de cosas. Pero esto está muy alejado de la realidad.

La Guerra de los cuatro años es un conflicto bélico entre chimpancés. Es la primera vez que que se ha documentado un episodio de este tipo. Todo comenzó en el Parque Nacional de Gombe, en la costa este del Lago Tanganica (Tanzania). A esta Reserva viajó Jane Goodall en 1960 para estudiar a estos primates y se encontró con este conflicto. Originalmente había un único grupo que se fue separando en dos (un grupo al norte y otro al sur). Cuando se encontraban en la estación de observación de Goodall había tensión. Además había un macho de alto rango en el norte (Humphrey), dos sureños (Charlie y Hugh) y escasez de hembras.

En 1974, ocho chimpancés se acercaron sin ser detectados al territorio del clan rival Kahama. Godi fue encontrado y atacado por los ocho primates del clan Kasekala de forma brutal y cruel durante cinco minutos. Le dejaron moribundo y falleció a las horas. Este asesinato produjo un conflicto entre ambos clanes que duró cuatro años. Hubo numerosos asesinatos y violencia hasta que todo se fue distanciando y olvidando. El clan Kahana fue aniquilado a manos del clan Kasakela. Las pocas hembras jóvenes supervivientes fueron forzadas a unirse al clan vencedor.

Hay otro conflicto similar documentado en la comunidad de Ngogo (Uganda). Originalmente los primates formaban parte de un único clan pero se separaron en tres grupos al alcanzar la comunidad un numero demasiado grande de miembros (más de 200). Desde 201,5 ambos grupos mantenían encuentros tensos, pero el cénit llegó cuando en 2018 tres machos de grupo occidental mataron a Errol, un miembro del otro grupo. Murió de forma extremadamente violenta como le pasó a Godi. Meses antes había desaparecido otro joven macho, pero del clan central llamado Orff. El 15 de junio de 2019 un grupo de primates del clan central estaba comiendo en los arboles frutales de su territorio cuando un grupo de occidentales se acercó de forma hostil. Basie un macho de alto rango de este clan central cayó de un árbol y los primates occidentales le apalizaron brutalmente. No le mataron pero se turnaban para atacarle. Irremediablemente falleció a las horas. Tras esto, el clan central no se ha vuelto a acercar a la zona donde falleció. Actualmente sigue habiendo muertes ya que el conflicto no ha acabado.

Estos conflictos entre primates pueden ayudarnos a entender cómo debieron ser los primeros conflictos entre grupos de Homo Sapiens y cuáles serían los motivos por lo que dos grupos humanos se atacarían de forma ordenada y organizada. Además se desvela algo evidente con estos dos casos y es que no somos lo únicos animales violentos capaces de crear un conflicto de extrema crudeza con otros semejantes.

Por Alvaro Horcajo Ponce

Historiador del Arte. Subo cosas de arte en instagram: @ars_apollo

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