Todo pintaba bien. Netflix anunciaba el estreno de Ejército de los muertos, una película de zombies dirigida por Zack Snyder, cuyos fans y detractores luchan en armoniosa proporción. Con una propuesta atrevida y un planteamiento algo diferente dentro del género zombie, Ejército de los muertos podía ser la película del año en su género.

Nada más lejos de la realidad, Zack Snyder cuaja un largometraje digno de alumno de secundaria. La película hace aguas desde el primer momento. Se mire por donde se mire, acabarla es un ejercicio de resistencia frente a la pantalla del televisor. Pese a la innovación en el guion, no hay nada que funcione mínimamente bien.

La película se ambienta en Las Vegas, lugar en el que se desató una epidemia zombie que acabó con la mayor parte de población del lugar. Las autoridades, tras intentar exterminar la horda creciente, deciden aislar la ciudad de todo mediante una barrera de contenedores metálicos. Con la excusa de los créditos iniciales y en una introducción al más puro estilo Zombieland, se nos presenta a un equipo que busca sobrevivir en el infierno apocalíptico zombie. Con música de fondo, se desarrolla brevemente una historia que de por sí ya podría ser mejor que el argumento principal.

La cosa no dura mucho y el espectador se adentra de lleno en un soporífero espectáculo jamás visto en una película de este tipo. La cosa es que el grupo se reúne tras años para entrar en Las Vegas y robar la caja fuerte de un hotel. Como hay zombies, la cosa se complica. Comienzan los dramas migratorios por una cuestión que no se acaba de entender. Los inmigrantes ilegales son enviados a campos que rodean Las Vegas para pasar una cuarentena. Sin embargo, en la película se ve cómo un infectado se convierte en cuestión de minutos. Más allá de este aspecto del guion que sirve para introducir la trama y sus pobres subtramas, la película no remonta.

Ni siquiera lo hace en sus escenas de acción. Los disparos digitales quedan lejos de ser creíbles y lo de la sangre digital es un tema aparte. Con personajes endebles que rozan lo ridículo, el espectador nunca termina de creerse la película. Da igual quién muera porque no cae ni bien ni mal.

Se podría decir que Zack Snyder ha tirado por la borda la oportunidad de realizar una película diferente, arriesgada, pero eficaz. Lejos de eso, Ejército de los muertos se queda en algo menos que una mediocridad. Sus 148 minutos de duración se hacen eternos hasta para quien disfruta de las películas largas. No sería ninguna locura ver Ejército de los muertos a modo de miniserie, pero ni por esas se puede llegar a disfrutar.

Por David Jiménez Flores

Un hombre libre.

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