El adiós más esperado

Pues sí. Parece que otra vez Zidane va a poner punto y final a su estancia en el Real Madrid. Aún queda saber si lo hará revalidando el título de Liga. Pero esta vez Zidane no se irá por la puerta grande y tras haber cuajado una segunda etapa memorable. Lo cierto es que, para ser claros, esta segunda etapa de Zidane puede plasmarse por una sola idea: falta de innovación.

Cuando Zidane se fue el 1 de junio de 2018 lo hizo tras conocer que Cristiano Ronaldo se marchaba a la Juventus. Zidane alegó en rueda de prensa que el club debía mejorar y que sólo podía ir a más si él se marchaba del club. El hombre de las tres Champions dejaba un listón muy alto.

Pero cuando a comienzos de 2019 Florentino vuelve a confiarle los mandos a Zidane se esperaba a un Zidane más renovado. Un Zidane más preparado para una segunda etapa al frente del banquillo más exigente del mundo y frente a una plantilla que prácticamente era la misma que él había abandonado meses atrás. Zidane hizo su elección personal, ojeó a todos los jugadores y tomó una decisión. Trajo caras nuevas, caras que no han dejado esa sensación que dejaban otros fichajes.

No obstante, la pasada temporada del Real Madrid podría resumirse con una palabra: trabajo. Tras el confinamiento el equipo volvió más serio, mucho más trabajador y fruto de ello fue llevarse la liga. Como dijo Sergio Ramos en la segunda temporada de su documental, “era la liga del coronavirus y la ganó el Madrid”. No obstante, desde las casas de todos los madridistas se espera una innovación por parte de Zidane. Y lo cierto es que durante todo el tiempo que Zidane estuvo inactivo, su mejoría y sus conocimientos como entrenador han sido nulos.

Aún parece que Zidane sigue pensando que va a ganar todos los partidos en el minuto 93. Sin hacer cambios hasta los últimos diez minutos o sacando a jugadores como Rodrygo para que jueguen en el descuento. Zidane no ha innovado ni ha ido dando minutos a los jugadores que menos lo hacían. Sino que ha desgastado y apurado la maquina hasta que ya no ha podido más.

Y lo peor de todo, es que esa situación ha sido provocada por él mismo al prescindir de jugadores que quizás sí tenían un hueco en el Real Madrid. Porque qué bien habría venido tener a Achraf frente al Chelsea y no forzar al pobre Vinicius, que bastantes problemas tiene ya con su puntería. O por qué no haber echado el resto por Pogba y tener a un centrocampista más en el que confiar y no tener que fruncir el ceño por tener que dar minutos a Isco.

Pero lo hecho, hecho esta y ahora Zidane parece estar listo para otra espantada. Sin embargo, el aficionado madridista está preparado. Sabe que Zidane no va a seguir. Y por supuesto, sabe que después de esta temporada tan previsible desde el inicio, las ganas de una nueva renovación (esta vez de verdad) están en el aire.

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