El Alfredo di Stéfano de Valdebebas se vistió de gala para unas semifinales de Champions. Real Madrid y Chelsea dejaron el porvenir de la eliminatoria para Stamford Bridge con este 1-1 gracias a los goles de Pulisic y Benzema. Los blancos llegaron al partido clave de la temporada con una dinámica mejorable en cuanto a juego, pero aceptable dada la situación de lesiones que afecta al equipo. Con los fantasmas de Ceferin, la UEFA y sus posibles represalias por la fallida Super Liga Europea, el Madrid se jugaba el primer asalto para lograr el pase a la final de Estambul. En frente estuvo un sólido Chelsea que parecía llegar más entero al día D.

Zinedine Zidane alineó una defensa de tres centrales como hizo en otras ocasiones al tener tan pocos efectivos en defensa. Los tres del centro del campo no requieren presentación. La única duda era el acompañante de Karim Benzema en ataque, quien finalmente fue el brasileño Vinícius Jr. Por otra parte, Tuchel calcó su prototipo de once, con la excepción del correcaminos N’Golo Kanté por la baja del ex madridista Mateo Kovacic. En el banquillo dejó a jugadores de la talla de Kai Havertz o Hakim Ziyech.

El encuentro comenzó con el tanteo de ambos equipos, sin mostrar en excesos sus cartas en los primeros compases de juego. Las decisiones arbitrales se mirarían con lupa (más aún si cabe) tras lo acaecido en los últimos días con la UEFA, Florentino y la Super Liga. Sin embargo, una entrada por detrás muy peligrosa de Militao haría saltar las alarmas pese que finalmente no hubiera ni siquiera amonestación por parte del colegiado holandés Makkelie. El conjunto blue sería el primer equipo en avisar de manera seria. En el minuto 9 Christian Pulisic hizo una dejada de cabeza a Timo Werner y este se topó con un pie salvador de Courtois. El Real Madrid no despertaría con ese aviso, pues escasos minutos después Werner estuvo a punto de rematar un centro tenso de Azpilicueta desde la banda derecha. Tras los primeros minutos de tanteo, los londinenses gozaron de sus mejores minutos hasta lograr abrir la lata. En el minuto 13, el central Antonio Rüdiger envió un pase por alto a la espalda de Nacho Fernández y el estadounidense Pulisic, más rápido que nadie, ganó la carrera a los centrales blancos y tras regatear a Courtois definió pese a haber dos jugadores del Madrid en la línea de gol. Muy blandos estuvieron Nacho y Militao, quienes estaban cuajando buenos encuentros últimamente.

Tras el gol, el conjunto inglés trató de controlar el partido mediante la posesión. El Real Madrid parecía no encontrar la manera de llegar con peligro a la portería de Édouard Mendy. Benzema intentó sorprender desde fuera del área con un latigazo con su pierna mala que salió rozando el poste. En Valdebebas comenzaba a caer un diluvio propio de la ciudad de Londres, lo cual beneficiaba al conjunto inglés para salir a la contra dado lo rápido que estaba el césped y los huecos que dejaban los blancos en su espalda. La actitud del Madrid tras el gol fue decepcionante, no parecía reaccionar. La banda izquierda de los locales era una autopista sin peaje para dos flechas como Werner y Pulisic. La primera parte de Marcelo estaba restando a su equipo en ataque y a la vez penalizando en defensa. Pese a llevar el brazalete de capitán en el partido más importante del curso no estuvo a la altura y se podría decir que le estuvo grande anoche. Sin embargo, como pasa muchas veces en el fútbol, el Real Madrid encontró el gol antes que el juego. En el minuto 28 tras un gilicorner, Marcelo puso un centro bombeado al segundo palo que remató Casemiro, seguidamente prolongó Militao y Benzema tras un control con la cabeza engatilló una volea sensacional a la media vuelta fusilando a todo aquel que estuviera en medio. Al igual que pasó con la defensa blanca en el gol del Chelsea, la zaga londinense también estuvo muy permisiva al dejar que hasta tres jugadores rivales remataran de cabeza de manera consecutiva dentro del área.

El Real Madrid espabiló desde que marcó el gol y consiguió frenar la sangría del Chelsea a campo abierto. Sin que pasara mucho más, llegó el descanso con un ritmo altísimo desde el minuto 10 hasta el 35.

Ritmo que no volveríamos a ver en la segunda parte. El Chelsea, con el permiso del Madrid, se adueñó de la pelota. Los blues aceptaron la propuesta; se encontraban cómodos con el resultado para la vuelta. Los contragolpes de los vikingos no surtieron efecto y Vinícius no logró entrar en juego. El ritmo bajo de la segunda parte invitaba a Zidane a introducir jugadores que se afianzaran del balón. Con ese propósito Zizou dio entrada a Eden Hazard por un Vinícius muy apagado. Tuchel por su parte haría tres cambios de una tacada introduciendo a Ziyech, James y Havertz por el goleador Pulisic, Werner y Azpilicueta. El partido entró en una fase en la que los dos equipos se repartieron la posesión y dieron por bueno el resultado. Los blancos no llegarían con peligro al área rival hasta el 87′ por medio del balón parado otra vez. Varane remató un córner de Kroos que se fue rozando el poste tras rebotar en un defensa londinense.

El final del partido llegó sin que ocurriera nada más. El ritmo altísimo que vimos en la primera parte nos dejó con ganas de más en la segunda, pero ambos equipos jugaron a ser conservadores con el resultado para decidirlo todo en Stamford Bridge el miércoles que viene. El Chelsea realizó un partido serio en campo rival, mientras que el Madrid aún debe mejorar para sacar adelante los partidos que le restan.

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