El malo no es tan malo, ni el bueno es tan bueno

El mundo del fútbol está viviendo durante las últimas setenta y dos horas un tsunami de informaciones, filtraciones, ultimátum, barcos que van a la deriva, presidentes huyendo para protegerse el culo y revueltas de aficionados por las redes sociales. El tema de la Super Liga Europea, da para escribir largo y tendido. Por lo pronto, prefiero plasmar mi opinión de la manera más simplificada posible, puesto que es complicado abordar el tema desde una sola perspectiva.

Esta historia no trata de héroes contra villanos. En todo caso es una pelea por ver quién es el villano más poderoso. No os dejéis engañar por nadie. Ni Florentino, ni la UEFA, ni la FIFA quieren salvar el fútbol. Solo quieren salvar su fútbol, el que ellos generan. Florentino Pérez fue al Chiringuito de Pedrerol disfrazado de héroe; de «El Salvador» del fútbol moderno. Para bien o para mal (eso dependerá del juicio de cada persona) nada va a volver a ser lo mismo en el fútbol. No se sabe aún a partir de cuando, pero la Champions League no será la misma competición (al menos a partir de 2024) y la creación de la Super Liga ha supuesto un punto de no retorno.

El fútbol a lo largo de su vida ha sido evolución. Primero fue la Copa de Europa de manos de Santiago Bernabéu, en la que solo participaban los campeones de las principales ligas europeas y, por casualidades de la vida, siempre ganaba el equipo que presidía Santiago. Después, a principios de los 90, se reestructura el formato de la competición abriendo cada vez más el abanico con la incorporación de más equipos. El formato de hoy en día tiene veintiocho años de vigencia y es cierto que pide un cambio a gritos. Lo cierto es que dudo que el proyecto de Florentino sea lo que necesita el fútbol en general. Quizás sí lo que necesitan Real Madrid y demás equipos de la más alta élite. Hay que contextualizar que si Atlético de Madrid, Inter de Milán o Tottenham, por citar algunos equipos participes, no entran en una temporada en Champions League sus ingresos se ven muy afectados. Por lo tanto, el Atlético tendrá que vender a Joao Félix, el Inter a Lautaro y el Tottenham tendrá que vender a Kane porque probablemente no puedan hacer frente a los desorbitados salarios que se pagan hoy en día en el fútbol. Está claro que cobran ese dinero porque son capaces de generar esas cantidades pero, ¿qué pasa si durante unos años no generas ese dinero porque has tenido malos resultados deportivos? Estos doce miembros fundadores buscan no perder esos ingresos anualmente, no pueden permitirse tener una temporada mala y acabar en mitad de tabla. Se han acostumbrado a un alto nivel de vida que es insostenible si no se obtienen dichos ingresos. Florentino quizás tenga razón en que los grandes clubes están perdiendo más dinero que los pequeños. Pero claro, cuanto más arriba estás más dura es la caída. Inviertes un pastizal en Jovic, te sale mal. Inviertes 130 millones en Hazard, te sale mal. Inviertes en jóvenes promesas que a corto plazo no terminan de responder. Estas son las consecuencias de perder tus apuestas, y la crisis provocada por la pandemia no ha hecho más que acelerar un proceso que tarde o temprano iba a suceder.

Por otro lado, personalmente creo en la meritocracia. Si un año la Ponferradina tiene que jugar competición europea porque ha acabado cuarto en la clasificación pues enhorabuena, se lo merecen. Y si a consecuencia de ello el Barcelona se queda fuera ese año pues evidentemente tendrán que espabilar el curso que viene. Y entonces, solo entonces, los grandes equipos se darán cuenta que no pueden mantener los sueldos de sus jugadores. Si Messi para renovar te pide 20 millones y tu sólo puedes dar 12 porque esa temporada toca abrocharse el cinturón, pues tendrás que tomar una decisión drástica.

UEFA y Super Liga (o lo que quede de ella) están condenadas a entenderse y de nada servirá crear una guerra de poder lanzando amenazas y órdagos a diestro y siniestro. El espectáculo y la meritocracia son dos conceptos que perfectamente pueden relacionarse. ¿Cómo no va a ser espectacular ver a la Ponferradina en unas semifinales de Champions, Super Liga o Copa Konami contra el Bayern, eliminando en el camino a Chelsea y Juve? Mientras que en la otra semifinal puedes disfrutar de un Liverpool-Real Madrid, y previamente has podido disfrutar de un PSG-Real Madrid y de un Liverpool-Barça.

Respecto a las palabras de Florentino haciendo referencia al desinterés del fútbol en los jóvenes, bueno, algunas de las respuestas son muy obvias. Es difícil transmitir a los niños desde pequeños la afición al fútbol si les prohíbes jugar a la pelota en la plaza del pueblo porque no tienen unas instalaciones en condiciones. Es difícil para un padre llevar a su hijo al estadio para ver el ambiente de un partido del fútbol si las entradas te rondan los 90 euros. Para algunas familias el poder ir a ver un partido de fútbol equivale a dejar de comer un mes. Tampoco hay que olvidarse que para ver el fútbol por televisión tengas que pagar 140 euros al mes porque lo único que te echan en abierto es un Celta-Valladolid y da gracias. No nos alarmemos entonces de que los jóvenes de hoy en día pierdan el interés por este deporte y busquen otras maneras de entretenimiento. Porque el que haya un partidazo todas las semanas no va a solucionar el problema.

En el momento de la publicación de este artículo, el futuro de la Super Liga está en el aire con los vaivenes de los equipos ingleses y su doble vara de medir. Lo que pase de aquí al comienzo de la siguiente temporada es difícil de vaticinar. Por lo pronto, disfrutemos del final de esta temporada que quizás sea la última del fútbol tal y como lo conocemos hoy en día.

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