Bárbara Montes se estrena en el mundo de la novela para adultos de una manera quizá inmejorable. Julia está bien constituye una brillante carta de presentación de una escritora recién llegada al panorama literario.

Muchos nos preguntamos de dónde ha salido Bárbara Montes, pero a los lectores parece no importarles que el nombre sea debutante en las librerías porque la novela es buena. Julia está bien deja en el lector el regusto que deja precisamente un buen libro.

La novela está narrada a dos voces. Una cuenta la historia en primera persona de Sofía, una mujer de casi cuarenta años que se encuentra en una crisis vital importante. Debido a esto, se tiene que mudar con su abuela, Julia, una anciana de noventa y seis años que necesita ayuda y compañía. La otra parte de la novela es la historia de Julia, la abuela, en los años treinta del siglo pasado.

Esta alternancia de trama y personajes le hace bien a la historia. La narración desenfadada de Sofía se alterna con una trama llena de desgracias y angustia. Los capítulos prácticamente se alternan entre las dos tramas que se diferencian por la inclusión del año en el que transcurren al inicio de los mismos. Bárbara Montes hace gala de un sorprendente oficio y plasma a la perfección dos registros muy diferentes.

La historia de Julia se ambienta en el final de la Segunda República, la Guerra Civil y la inmediata posguerra. La autora consigue perfilar personajes creíbles con los que el lector se puede identificar y una atmósfera cambiante e injusta propia de la época que se cuenta.

“En su camino vislumbró, entre los escombros de los recientes bombardeos, el cuerpo ensangrentado y desmadejado de lo que le había parecido un niño de corta edad. Había retirado la vista espantada. Prefería mirar sin ver, prefería pensar que esas imágenes se borrarían de su memoria con el tiempo”.

La trama presente, la de Sofía, resulta bastante más cotidiana. Una mujer que tiene problemas personales en medio de la crisis económica más importante del siglo. Sofía cuenta al lector sus inseguridades, sus preocupaciones y sus errores personales. La narración en presente y el vocabulario y expresiones utilizado por Sofía hace que el lector se sienta a gusto con este personaje protagonista; se puede identificar la cercanía de una chica común que podría ser cualquiera.

La novela avanza ágil. En parte porque la narración dividida en dos líneas temporales y argumentales es más que amena, pero también porque el desarrollo argumental de la novela en su conjunto es notable. El lector descubre junto a Sofía lo que la vida le depara a ella y le deparó a su abuela. Porque en realidad la historia de Julia es contada paralelamente a Sofía por su propia abuela, por lo tanto, la protagonista tiene los mismos datos del guion que el lector sobre la historia.

Bárbara Montes hace su debut en la novela de una manera casi inmejorable. Julia está bien, pero la novela aún está mejor. La autora consigue hacer que el lector se mantenga pegado a la página por una doble cuestión: el porvenir de Julia y de su nieta Sofía. La lectura es más que recomendable y no defraudará a nadie. Sólo queda esperar a lo que Bárbara montes pueda ofrecer en un futuro.

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