La ilusión invadió por completo a los aficionados españoles al mundo del motor cuando a mitad de la pasada temporada se hizo oficial el traspaso de Carlos Sainz a la Scuderia Ferrari. Tras dos temporadas muy consistentes del piloto madrileño en McLaren, los de Maranello pusieron sus ojos encima de él. Carlos ha llevado al equipo inglés a un lugar del que estaba muy lejos hace cuatro años, cuando el equipo de Woking aún estaba motorizado por Honda y a uno de sus volantes se encontraba un tal Fernando Alonso. Parece ser que con la vuelta del asturiano al gran circo y con el flamante fichaje de Sainz por Ferrari, en España se ha visto un aumento del interés por seguir la F1 y ver a nuestros pilotos cosechar éxitos. Sin embargo, se ha de ser cautelosos a la hora poner expectativas a ambos pilotos.

Al igual que muchos de los movimientos de escudería de Fernando Alonso a lo largo de su carrera, podríamos pensar que Carlos Sainz se ha equivocado al fichar por Ferrari. Los del cavallino rampante vienen de cosechar una de sus peores temporadas en la historia de la competición. Fueron sextos la temporada pasada en el mundial de constructores, con un Sebastian Vettel excesivamente errático, un motor Ferrari capado por las previas investigaciones de la FIA en la temporada 2019 y la crisis económica causada por el Covid-19 golpeando fuerte. Rara vez veíamos a los dos Ferrari colarse en la Q3 los sábados y muy habitual era verlos abandonar u ocupar los últimos puestos de la zona media de la parrilla los domingos. Por ello, cuando se oficializó el fichaje de Carlos por Ferrari nos alegramos, pero no mucho, como se suele decir. Una vez que McLaren parecía haber salido del pozo en el que se estaba metiendo Ferrari, y con un motor Mercedes para la temporada de 2021, se podría decir que la apuesta de McLaren era más segura a corto plazo.

Con la escudería italiana siempre se ha de ser optimista. Es imposible rechazarles una oferta; es un tren que solo pasa una vez en la vida. Ferrari es sinónimo de Fórmula 1, y viceversa. Tras varios años mordiendo el polvo a causa del dominio del equipo Mercedes y la debacle del año pasado es imposible que las cosas vayan a peor. Parece ser que los problemas de potencia del motor Ferrari y su acuerdo en secreto con la FIA ya han prescrito y por fin podrán desarrollar plenamente su monoplaza. En esta temporada de transición al nuevo reglamento de 2022 se espera, como mínimo, que Ferrari lidere la zona media de la parrilla, tan solo por detrás de Mercedes y Red Bull. Quizás, si alguno de los últimos mencionados fallan, sí podamos ver algún podio de los italianos y quién sabe si uno de ellos puede ser Sainz. La competencia va a ser altísima con McLaren y su nuevo motor Mercedes, la nueva Aston Martin con el mismo motor, Alpha Tauri que sorprendió a todos con su ritmo en Bahréin y Alpine que aprovechará toda la magia de las manos de Alonso.

Ahora Carlos Sainz tiene dos años de contrato con los italianos para demostrar que no se equivocaron al ficharle. Pero también Ferrari debe convencer a Carlos de que no se ha equivocado eligiendo el proyecto. Nosotros como aficionados debemos también ser cautelosos con el madrileño en esta temporada que debe ser de transición y de adaptación. No obstante, Carlos tendrá durante estos dos próximos años a un complicado rival como es Charles Leclerc. El piloto monegasco es uno de esos jóvenes talentos que están llamados a ser futuros campeones, al igual que Max Verstappen. Si Ferrari no toma favoritismos en alguno de sus pilotos podremos ver un duelo bastante intenso, pues es una de las mejores duplas de toda la parrilla. La presión que hay encima de Carlos es total, y más aún sabiendo que el hijo del heptacampeón Michael Schumacher, Mick Schumacher, que actualmente pilota para la escudería estadounidense Haas, estará llamando a la puerta. Además el director de la Scuderia, Mattia Binotto, ya ha dejado claras las intenciones de incorporar al piloto alemán en un futuro para tratar de continuar el legado que dejó su padre.

Este fin de semana, tras tres semanas de larga espera, volveremos a ver los coches rodar en el histórico circuito de Imola en el Gran Premio de la Emilia-Romagna. En un año con las gradas vacías de tifosis, Sainz y Leclerc tienen el papel de hacer una temporada sin batacazos y brindar algún podio cuando se den las circunstancias oportunas, al menos para recuperar la confianza de cara a la temporada 2022.

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