«El tercer país» de Karina Sainz Borgo es pura tierra

Karina Sainz Borgo es una escritora y periodista venezolana que ha trabajado desde 2006 en varios medios españoles como Vozpópuli o Zenda. Tras el rotundo éxito de su novela La hija de la española, la Editorial Lumen acaba de publicar El tercer país, una novela con la que la autora parece alcanzar un punto de inflexión en el panorama literario actual.

El título de la obra viene prestado por el nombre del cementerio en el que se desarrolla gran parte de la historia. El Tercer País es un lugar en el que enterrar a los muertos para aquellos que no tienen más que vida. Visitación se erige como la sepulturera por excelencia de la ingente cantidad de deambulantes en un terreno fronterizo y peligroso. Junto a ella, Angustias Romero es el principal personaje. La mujer emigrante que pierde a sus dos hijos recién nacidos y conoce a Visitación por pura necesidad.

Es a partir de entonces cuando la trama se vuelve férrea y correosa. Leer El tercer país no es un ejercicio fácil: uno tiene que estar recibiendo constantes golpes de párrafos y capítulos disparados a quemarropa. Con sentencias cortas y algo más que firmes, la autora dibuja un mundo para la mayoría desconocido. Personas sin escrúpulos, historias de celos y asesinos a sueldo pueblan cada línea de esta breve, pero intensa novela. Con la premisa de formular un hilo conductor, Sainz Borgo ilustra un mundo sin Dios en el que ni los vivos pueden enterrar a sus difuntos. La necesidad de despedirse de los suyos es inherente a cualquier ser humano que se precie y Visitación, tildada en ocasiones como «negra santa», se encarga de dar digna sepultura, en la medida de lo posible, a aquel que lo necesite.

«Que más daba la fe en una cosa u otra si podían embriagarse no por la pena de la muerte, sino por el alivio de seguir vivos».

La novela tiene un aroma pocas veces visto en estos tiempos. La tierra se te pega en un horizonte de posibilidades oscuro hasta necesitar cerrar el libro para volver de nuevo a la realidad, mucho más placentera que esta ficción. El drama de la inmigración supone uno de los bloques centrales de la historia. La novela está poblada de maleantes, alcohólicos, familias que buscan un futuro lejos del hambre y la enfermedad, niñas que se prostituyen y, en general, vidas truncadas. Aparecen personajes huérfanos, viudos y muertos, los tres estados en los que parece que se debe vivir en la frontera entre la sierra oriental y la occidental.

Mezquite, lugar donde transcurre gran parte de la historia, es una tierra de nadie. Mejor dicho, de pocos. Serán los más despiadados y sanguinarios los que tomen el control del pueblo y de la frontera con estratagemas tan ilegales como inmorales. Sin embargo, aunque la acción se mueva por toda la frontera, siempre queda impregnado en cada página un poco de polvo. Con sabor a tierra baldía que antaño se antojó como lugar de sueños.

El vocabulario es rico y exuberante y la narración excelente. El lector recorre de la mano de un narrador la historia y en algunos capítulos es la propia Angustias quien cuenta su experiencia. El dinamismo resulta evidente: el lector salta de una acción a otra sin que se genere despiste o desconcierto porque al final todo termina formando parte de una sola historia.

«Los gallos cantaron, desorientados. No llamaban al día, tan solo espantaban a la muerte»

Hay quien dice que Karina Sainz Borgo se ha destapado como una autora del «Boom». Puede ser cierto por todo lo que exhibe en esta novela. Sin duda alguna, El tercer país podría ser un libro firmado por cualquiera de los grandes genios de la literatura hispanoamericana.

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