La fotografía ya contaba con casi cien años de historia cuando surgió la Nueva Objetividad o Neue Sachlichkeit, una corriente estética fraguada en Alemania en el periodo de entreguerras y que abarcó diversas artes. Carece de manifiesto y el nombre se dio con posterioridad, pero tiene ciertos principios o características comunes. Se busca mostrar lo fotografiado en base a una simplicidad y belleza inherente de forma fiel e imparcial. Es un trabajo preciso, exacto, claro y nítido, alejando la fotografía de la atmósfera romántica anterior. Por lo tanto, es un movimiento fotográfico alejado del pictorialismo y la vanguardia.

Albert Renger-Patzsch, Echevaria, 1922. Via MoMA

Renger-Patzsch es la figura más importante del movimiento y en él se ve la exploración de la objetividad documental y el potencial fotográfico. Además será protagonista del debate entre fotógrafos-artistas y artistas que utilizan la fotografía. Se centrará muchas veces en la esencia del objeto, descontextualizando las fotos para percibir el detalle y sus características. El detalle da la experiencia plástica y crea una imagen cerrada en sí misma, opaca, sin profundidad, pero también permite explorar las capacidades metonímicas de la imagen en sí. Sus fotos no son retocadas ya que la labor creativa en la fotografía abarca sólo a la toma. Pero estas imágenes son construidas con anterioridad. El fotógrafo sólo concreta una imagen preexistente. En cierto modo, la fotografía es una abstracción que surge de la figuración. La estructura formal nos guía la visión a través de guiones geométricos. Además, su trabajo, surge en un momento histórico en el que se busca comparar la naturaleza y el mundo industrial. Los temas suelen ser insignificantes y banales pero se revalorizan otorgándoles belleza e interés al ser fotografiados.

Albert Renger-Patzsch, Iron Hand, 1929, Via MoMA

Renger-Patzsch nació en 1897 en Würzburg. Comenzó en la fotografía de la mano de su padre. Su primer gran trabajo fotográfico fue El mundo de las plantas (1924). En esta colaboración ya se ve como el autor maximiza el rigor, la objetividad y nitidez. Es una imagen contenida y fría que no simula ni disimula nada. Se aleja del yugo pictórico. Pero pese a todo esto, tiene cierta estética, fenomenología y poética. En 1928 se produce El mundo es bello, un libro vital para la historia de la fotografía. En él hay más diversidad de temas y géneros respecto a la anterior obra. Empieza con grandes planos de plantas, animales y humanos, paisajes y objetos, arquitectura urbana, espacios industriales y, de nuevo, naturaleza. Finaliza con una miscelánea de temas, en concreto dos manos en actitud orante. Es un recorrido de lo natural a lo cultural. Esta obra muestra las etapas de su creación.

Albert Renger-Patzsch, Winter Landscape with Oak Grove, Wamel, 1955. Via MoMa

En 1929 empezará a realizar fotografías cercanas a los social y lo lejano volviendo el paisaje su genero principal. Son paisajes serenos, discretos, con personas para humanizar y otorgar escala a la escena. Superpone elementos diferentes creando una división desconcertante entre lo urbano y rural permitiendo mostrar el debate entre ambos mundos. En los años cuarenta del siglo XX se mudó a Wamel donde siguió realizando paisajes y falleció en 1966. Gran parte de sus archivos se perdieron en la Segunda Guerra Mundial.

Por Alvaro Horcajo Ponce

Historiador del Arte. Subo cosas de arte en instagram: @ars_apollo

Deja un comentario