El Atlético en caída libre

El Domingo de Resurrección ha estado marcado en La Liga Santander por la propia resurrección del campeonato en Sevilla, ciudad donde se celebra con gran pasión estas festividades. Si alguien tenía alguna duda de si había liga o no, anoche en el Sánchez Pizjuán quedó completamente demostrado. Más que nada porque el Atlético de Madrid se ha empeñado en que la haya, debe gustarles demasiado sufrir. Lejos queda esa diferencia de once puntos a favor de los rojiblancos allá por el mes de enero, cuando se les daba ya por campeones con media temporada aún por disputar. Eliminados de todas las competiciones, no tienen excusa para no competir por el campeonato hasta el final.

El partido empezó mal para los colchoneros antes de que siquiera rodase el balón. Un plaga de lesiones, gastroenteritis y acumulación de tarjetas hizo que en el banquillo del Atlético (la grada en estos tiempos que corren) tan solo hubiese cinco jugadores de campo y un portero. Savic, quizás el central en mejor forma del equipo, fue baja de última hora por una gastroenteritis. Carrasco, pieza clave en el sistema del Cholo, se perdía el partido por ver la quinta amarilla en el último encuentro. Joao Félix, el crack del equipo y a quien se deben aferrar este último tramo de temporada, se retiró lesionado del tobillo en el último encuentro con la selección lusa. Por último, el único nueve suplente, Moussa Dembélé, aún no tiene el alta de aquel desmayo que sufrió en mitad de un entrenamiento.

Con esa situación, Simeone mantuvo de igual manera el esquema de tres centrales que le ha llevado hasta donde está. Fue interesante el cuadrado formado en el centro del campo con Saúl y Koke más atrasados y con Lemar y Llorente de enganches detrás de Luis Suárez. Por parte del equipo andaluz dirigido por Julen Lopetegui, el plantel fue el esperado con la salvedad de Luuk de Jong en lugar del pichichi del equipo, En-Nesyri.

Onces iniciales del partido. Vía BeSoccer.com

La primera parte del encuentro fue un acoso y derribo constante por parte de los sevillistas. Nada más y nada menos que 75% de posesión a favor del Sevilla frente a un 25% del Atlético. Además, no fue una vana posesión de las que duermen a las ovejas, pues dominaron el área rojiblanca generando constantes acciones de peligro. Fue un reflejo de lo que vivió el Atlético en toda la eliminatoria de Champions frente al Chelsea. Con esa insistencia llegó el penalti claro de Saúl Ñíguez sobre Rakitic. El partido parecía ponerse muy cuesta arriba para el Atlético en el minuto 8 del encuentro. Tras la pertinente revisión del VAR sobre la acción, Jan Oblak detuvo el lanzamiento de Lucas Ocampos desde los once metros. Segundo penalti consecutivo que para el esloveno, algo que no venía siendo su fuerte pero parece estar con plena confianza a la hora de atajar la pena máxima. Pero no quedaría ahí todo. Como viene siendo costumbre últimamente, el VAR revisa hasta el último detalle en los lanzamientos de penalti. Oblak mantuvo correctamente mínimo un pie sobre la línea de gol durante el golpeo de Ocampos, pero tanto jugadores del Atlético como del Sevilla invadieron el área antes de la ejecución del penalti. Uno de los involucrados fue Saúl que despejó el balón a banda tras la parada de su portero. Por lo tanto, con la regla en la mano, el penalti debió ser repetido ya que un jugador del equipo rival invadió el área antes del golpeo, participando a posteriori en la jugada. Error garrafal del VAR, pero no sería el único durante el partido. A la media hora de partido, surgió un contratiempo más para los rojiblancos con la lesión de Renan Lodi. El monólogo sevillista continuó durante toda la primera mitad, con alguna ocasión del Atlético al final pero sin generar demasiado peligro sobre la portería de Bono. Muy mala imagen del Atlético cuándo se está jugando la liga, siendo lo único que les queda.

Momento de la ejecución del penalti de Ocampos. Varios jugadores invaden el área.

Sin cambios en el descanso, la segunda mitad arrancaba con un Atlético algo más atrevido intentando pisar área rival. Sin embargo, los problemas para los colchoneros no cesaban. Luis Suárez vio la quinta amarilla en una disputa verbal con Acuña, por lo que se perderá el próximo encuentro ante el Betis. Sin el alta de Dembélé y con la duda de Joao Félix, se queda el equipo huérfano en la zona de ataque en el momento más crítico de la temporada. Con el paso de los minutos, el Atlético consiguió meterse en el partido y poco a poco mermó la tónica aplastante del Sevilla durante la primera mitad. Las ocasiones del Atlético cada vez eran de más peligro. Pero la consecuencia de esto fue que el partido se rompiera y ambos equipos pisaban el área rival de forma constante y con relativa facilidad. Sin embargo, en el minuto 70 de partido, tras una buena jugada por la banda derecha del Sevilla, Jesús Navas puso un balón perfecto a la cabeza de Marcos Acuña que remataba prácticamente libre de marca en el segundo palo. La jugada no estuvo exenta de polémica. En el inicio de la jugada, Trippier despeja un balón y Ocampos lo intercepta con la mano, recuperando así el Sevilla el balón y creando la jugada del gol. La mano, que parecía evidente en primera instancia, lo fue también en las repeticiones posteriores. Una mano clamorosa que ninguno de los colegiados de campo vio en directo y que, pese a que el VAR la vio perfectamente en la revisión, no pudo intervenir ya que se trata de una acción que no es inmediatamente antes del gol, sino que pasa un tiempo. La polémica estaba más que servida por otro mal uso de la tecnología que lejos de disipar las dudas y la polémica no hace más que avivarla.

Otra vez más, los Cholocambios hicieron acto de presencia a pesar de los escasos recursos que tenía el técnico argentino en el banquillo. Tras encajar el gol, quitó del césped a Thomas Lemar, quien estaba siendo el mejor del equipo y gracias al francés el equipo logró carburar y entrar en el partido. El otro sustituido fue Mario Hermoso que gozó minutos antes de una gran ocasión para empatar el encuentro. Los problemas para los próximos encuentros se acentuaron cuándo Marcos Llorente también vio la quinta amarilla y se perderá junto a Luis Suárez el partido contra el Betis. Casi fue más preocupante estas bajas que la derrota que se estaba dando. Por si fuera poco, Kondogbia también vio la quinta amarilla y se une a la lista de sancionados. Algo tendrá que inventar el Cholo para el próximo encuentro al quedarse sin su hombre gol, sin su jugador más en forma y con un fondo de banquillo muy canino.

Durante los últimos minutos, los rojiblancos se volcaron completamente en ataque, lo que propició que el Sevilla gozase de buenas ocasiones al contraataque para sentenciar el partido. Otra acción muy polémica fue la no expulsión de Diego Carlos por cortar con la mano un pase que filtró Llorente a la espalda de la zaga andaluza. La acción quedo sancionada simplemente con libre directo y Gil Manzano perdonó al brasileño la segunda tarjeta amarilla. La ocasión más clara del Atlético llegó en el tiempo de descuento. Tras una gran asistencia de Luis Suárez a Ángel Correa, Bono salva a su equipo del empate con una gran parada digna de portero de balonmano.

El pitido final del árbitro confirmó la derrota de los rojiblancos que se complican la vida a nueve jornadas del final de temporada. De ganar esta noche al Valladolid, los culés se posicionarían a tan sólo un punto de los rojiblancos, con el clásico a la vuelta de la esquina dónde puede haber un antes y un después para el devenir del campeonato. Incluso el propio Sevilla se sitúa a ocho puntos de la cabeza y, viendo lo visto, no se puede dar a nadie por muerto hasta el final.

Más allá de errores arbitrales en un partido marcado por la polémica, hay mucho por corregir por parte del elenco de Simeone que parece haber perdido fuelle en los meses más importantes del curso. Quedan nueve finales por delante en las que dependen de ellos mismos para alzarse campeones de liga siete años después. Siguiente parada, Betis.

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