Bochorno histórico

En el partido que enfrentó al Cádiz y al Valencia correspondiente a la jornada 29 de la Liga Santander se dio un suceso histórico que será recordado como un precedente en el fútbol de élite. Corría el minuto 30 cuando el partido se paró y ambos equipos se encaminaron a los vestuarios. Lo que sucedió antes fue el detonante de todo. Según afirmaciones de los propios jugadores del Valencia, Juan Cala, jugador del Cádiz, insultó a Mouctar Diakhaby, jugador del Valencia, diciendo «negro de mierda». Tras este incidente, el jugador africano del Valencia protestó al colegiado y se fue al vestuario visiblemente afectado.

Lo que sucedió en los vestuarios todavía es una incógnita. Fuentes internas del Valencia afirman que el colegiado del encuentro amenazó al club che con perder los tres puntos del partido por no comparecencia y alguno más por la correspondiente sanción disciplinaria. Ante esta tesitura, el jugador afectado directamente por el insulto racista animó a sus compañeros a seguir el partido, pero sin él en el campo. Diakhaby afirmó en el vestuario que «si salgo a jugar, no respondo», haciendo clara referencia a las posibles acciones que el propio jugador podría tomar en el campo.

Javi Gracia, técnico del Valencia, decidió sustituir a Diakhaby antes de salir de nuevo al terreno de juego. Finalmente el partido se reanudó, pero quedó claro desde un inicio que el resto del encuentro era lo de menos. Tanto la prensa como los jugadores parecían estar más pendientes a recabar información sobre lo que acababa de suceder que por lo que el partido podía deparar. Así pues, el Valencia acabó perdiendo por 2-1 el partido.

Ya en rueda de prensa, Álvaro Cervera, técnico del Cádiz, expuso haber hablado con su jugador. Según él, Juan Cala no habría insultado a Diakhaby y menos de forma racista. Cervera afirmó que él tenía que creer a su futbolista, pero que no había presenciado la jugada polémica en primera persona. De igual modo, no parece que haya cámaras ni micrófonos que captaran la acción en cuestión. Además, el colegiado no fue testigo directo del acontecimiento.

Sin embargo, la información todavía está lejos de esclarecerse. El Comité Técnico de Árbitros niega que el colegiado del encuentro, Medié Jiménez, presionara al Valencia para volver a jugar. De ser así, estallaría una auténtica bomba de relojería contra los colegiados del encuentro. No obstante, aún queda escuchar la parte del jugador supuestamente agresor. Juan Cala comparecerá ante los medios en una rueda de prensa que tendrá lugar mañana después del entrenamiento matutino.

El jugador del Cádiz también fue sustituido en la segunda mitad. Según Álvaro Cervera, este cambio vendría propiciado por motivos estrictamente deportivos. El técnico afirmó en rueda de prensa que no veía a su jugador con la habitual vitalidad que este ofrece en el terreno de juego. Se encontraba cabizbajo y perdido en el partido. Cervera optó por sustituirle al arranque de la segunda mitad tras consultarlo con el propio Juan Cala.

La vergüenza

Muchos aficionados se mostraron claramente escandalizados por la actitud del Valencia. El club che decidió volver a jugar en una actitud que mostraba, al menos de puertas para fuera, un claro compromiso con la competición, pero no tanto con su jugador. Además, de haber sido amenazados con no jugar y negarse a salir al terreno de juego, el mensaje que el Valencia hubiera mandado sería bien diferente.

La mayor parte de tuiteros no comprenden por qué el técnico y los jugadores valencianistas cedieron ante las supuestas presiones arbitrales. Precisamente es en situaciones como esta cuando los sectores más influyentes de la sociedad deberían mostrarse más intransigentes.

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