La mentira de Qadesh

En el Antiguo Egipto reinaba el faraón. Este gobernante divino tenía el poder absoluto y contaba con un estricto sistema de propaganda. Uno de los faraones más famosos de todos los tiempos es Ramsés II. Este faraón realizó en distintos templos pinturas conmemorativas de su supuesta victoria en la Batalla de Qadesh, la primera batalla documentada de la historia. Conocemos esta batalla que duró una única jornada gracias a las imágenes de estos templos y al Poema de Pentaur.

En el verano del año 1274 a. C., Ramsés II dirigió sus tropas hacia Siria para luchar contra los hititas dirigidos por Muwatalli II. Ramsés, como militar de carrera que era, se embarcó desde sus primeros años de reinado en contiendas. Cuando decidió recuperar los territorios de Qadesh se encontró con más dificultades de las esperadas, los hititas habían conseguido unir a veinte príncipes enemigos del faraón para luchar contra él. Ambos ejércitos se enfrentaron en la zona dando lugar a la tercera batalla de Qadesh. Este territorio y su ocupación era importante ya que permitía el control de las rutas comerciales asiáticas y sus recursos económicos. Además, era el punto fronterizo entre los dos rivales. Quien tuviera esa ciudad se convertía en la potencia dominante de la época y ambos reinos estaban en su apogeo por lo que la contienda era inminente.

El ejército egipcio estaba formado por cuatro divisiones: Ra, Amón, Ptah y Set. Formaban parte de él arqueros a pie, infantes, lanceros, carros y la élite militar, los naharina. Partieron todos de la capital del momento, Delta Per-Ramsés, hacia Amurru. Cada división era de cinco mil hombres. También había tropas mercenarias. Por su parte, el ejercito hitita estaba formado por la coalición pero no tenía disciplina ni organización, salvo el grupo de dos mil quinientos carros de guerra hitita. Debía haber un número más o menos igualado de soldados, superando en ambos bandos los veinte mil hombres y siendo levemente superior el hitita.

Batalla de Qadesh. Relieve Abu Simbel. Via Wikipedia

Los ciudadanos de Qadesh se habían preparado para la lucha convirtiendo la plaza en una isla virtual. Ramsés deseaba cruzar el río Orontes para situarse cuanto antes en la ciudad. Los egipcios capturaron a unos beduinos que deseaban desertar de los hititas e informaron al faraón de la situación del ejército hitita en Alepo. Ramsés confiado decidió levantar un campamento con dos mil quinientos hombres al norte de Qadesh para, posteriormente, con ayuda por el sur del resto del ejercito hacerse con la ciudadela indefensa. El problema es que era una trampa, el ejercito hitita se encontraba al noreste de Qadesh. Los caros hititas atacaron por sorpresa el campamento de la división de Amón y a la división Ra. La división Ra fue rota en dos y los enemigos rodearon al faraón. Este decidió convocar al Estado Mayor, evacuar a su familia, equiparse para luchar y llamar a las divisiones Ptah y Set para ayudarles. Ante esta derrota inicial, muchos egipcios desertaron pero el faraón pidió ayuda a Amón y venció a los enemigos. Hubo otro intento de los carros hititas de revertir la situación pero Ramsés destruyó todos. El Rey hitita ante esto, atemorizado mandó una misiva pidiendo la paz pero sin concederle la ciudadela y fue aceptada.

Todo esto es una exageración propagandística de Ramsés. Realmente, Ramsés flanqueó la ciudad por el oeste hacia el norte y los hititas del este hacia el sur. Capturó a dos «desertores» que le engañaron y cayó en la trampa hitita. Las tropas enemigas atacaron cuando el faraón, con su guardia y la división Amón, estaba cerca de Qadesh. Cercaron la división Ra que fue prácticamente aniquilada. La división de Amón resistía pero las otras dos divisiones no sabían que estaba pasando. Los hititas se dedicaron a rapiñar, saquear y robar permitiendo a Ramsés romper el cerco y huir al Orontes. Resistió otro ataque pero empezó a tener problemas hasta que recibió la ayuda de los naharinos que le salvaron. Pero tuvieron que acabar retrocediendo. Al final, Muwatalli pidió el armisticio y el faraón lo aceptó retirándose a Egipto.

Ramsés convirtió un «empate», que pudo ser una gran derrota por las perdidas que tuvo, en una gran victoria que le sirvió de forma propagandística ante el resto de nobles y el pueblo. Ambos enemigos decidieron no intervenir en la zona del otro y el faraón pudo cambiar su estrategia de enfrentamiento por la diplomacia y renovar el ejército.

Alvaro Horcajo Ponce
Historiador del Arte. Subo cosas de arte en instagram: @ars_apollo

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