Un mago en la sombra

Mago por su habilidad con el balón en los pies, y en la sombra porque, a sus 33 años, no recibe aún el reconocimiento que se merece. Quizá el problema sea que su año en Liverpool no fue la mejor manera de dar su nombre a conocer en el extranjero. Pero lo que ha hecho en España con el Celta de Vigo, el equipo de su vida, ha sido cuanto menos heroico. Un equipo que no ha estado en los últimos años para más allá de la mitad de la tabla y que, en ocasiones, ha peleado por la permanencia hasta la última jornada, ha encontrado en Iago Aspas su principal salvavidas. Y es que marcar una media de 20 goles cada temporada con el Celta no está nada mal.

Ha sido muy sonada su no convocatoria con la Selección Española de Luis Enrique en esta última convocatoria previa a la Eurocopa 2021. Con el pinchazo del otro día contra Grecia, muchos le recordaron al seleccionador asturiano la no presencia de Iago en el equipo. Incluso la cuenta oficial del Celta de Vigo le dedicó un video al propio Luis Enrique, quien fuera técnico del equipo vigués en la campaña 2013/2014.

El de Moaña es un futbolista de diez, como demuestra su dorsal, tanto dentro como fuera del campo. Es una persona humilde, sin egos y empeñado con su Celta en llevarlo a lo más alto. Muy difícil será encontrar un detractor suyo o alguien a quien le caiga mal su personalidad. De su bota izquierda nacen goles y asistencias de la nada. Es un futbolista que si fuese inglés y jugase en el Southampton o en cualquier otro equipo mediocre de la Premier, las ventas de su camiseta se dispararían y los highlights de las cuentas futboleras con más seguidores en Instagram o Twitter le dedicarían cada fin de semana alguna publicación por cada buena actuación suya.

Por fortuna o por desgracia para él, nació en la pequeña Moaña, un municipio de Pontevedra, donde aún reside a pesar de ser alguien que podría permitirse cualquier lujo mayor. Desde hace ya varios años, las ofertas de grandes clubes han ido llegando a Vigo para hacerse con los servicios del jugador, pero el propio Iago es sabedor de que su lugar está en el Celta y que fuera de ahí su carrera no tuvo el mismo éxito. Por ello no sería de extrañar que finalice su carrera en el club de su vida.

Mientras sus piernas se lo permitan, Iago Aspas va a seguir defendiendo los colores celestes sin importarle si su juego es reconocido o no por el mundo del fútbol. No le preocupa estar infravalorado, su único empeño es llevar al Celta a lo más alto. No habrá tenido una carrera con muchos éxitos, pero él ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar.

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