Logos y no escudos

Hace poco tratamos el tema de los nuevos escudos (o logos como prefiero llamarlo yo) que están surgiendo en el panorama del fútbol. Esta vez la última institución que se ha sumado a esta moda de querer dar un lavado de cara a sus símbolos ha sido la Real Federación Española de Fútbol.

Ayer Luis Rubiales presentó en Las Rozas los nuevos diseños de los escudos de la RFEF, el escudo de la Selección que llevarán los jugadores en su camiseta y el nuevo símbolo de la Copa del Rey. De los tres nuevos diseños el que más críticas ha sufrido por parte de los españoles es el de la RFEF. La tónica dominante en estos cambios esta siendo la simplificación, la eliminación de adornos y en líneas generales estilos poco recargados de elementos visuales. Esto último parece ser que los diseñadores gráficos dedicados al cambio se lo han tomado al pie de la letra.

Las mofas y burlas en las redes sociales no han cesado. Y no es para menos, mas allá de los gustos personales el nuevo logotipo carece de profesionalidad por parte de los autores. El análisis se simplifica en un círculo y cuatro letras de color blanco sobre un fondo rojo. Sin embargo, no debería sorprender a estas alturas cuando varios clubes ya han realizado algo muy similar, ejemplo de la Juventus de Turín. Lo que prima en estos tiempos es que los logos sean simples y fáciles de recordar para la gente. De ahí que ya no sean escudos, sino logos de meras marcas comerciales.

El autor de este cambio es el diseñador Pablo Coppel, quien ayer habló en El Partidazo de COPE sobre el nuevo cambio y el trabajo que conllevó. Principalmente quiso dejar claro que «no han estado un año y medio para dibujar un círculo y cuatro letras», aunque es lo que todos vemos en el resultado final. El hincapié de Pablo hace referencia a la serie de necesidades que necesitaba la Federación para aunar en un mismo logo todo aquello que representa. Los tres nuevos logos tienen ese círculo como elemento característico de unificación de todas las competencias de la RFEF.

Para los más puristas hubiese sido una catástrofe si el escudo de la Selección hubiese perdido también ese símbolo constitucional. Por esa parte, el cambio ha sido más aceptado por la opinión popular. Como todo en la vida; para gustos, colores. Lo único que quieren los aficionados es que no se les tome por tontos, y que una institución como es la RFEF no puede limitarse a simplemente poner como logo una plantilla predeterminada del programa de diseño Canva.

Sin tener idea alguna de diseño gráfico coincido con la mayoría de críticas al ver cómo un escudo con la correspondiente historia que representa se haya simplificado de tal manera con una clara perspectiva comercial. Aún esta por saber el coste económico de la RFEF de este cambio, y casi que prefiero no saberlo porque puede ser demasiado escandaloso.

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