Recuperando Roma y Grecia

La Antigüedad Clásica es una época de mitos e historia, guerras y arte, ciencia y filosofía, tiranos y héroes, reyes y repúblicas. Es el mito fundacional en que se sustenta Occidente y ha sido siempre un referente que ha estado más o menos presente. Si hay dos periódos que se nos vienen a la mente cuando pensamos en momentos históricos en que se recupera Grecia y Roma, son sin duda el Renacimiento y el Neoclasicismo. Sin embargo, son dos periodos que, pese a tener los ojos puestos en la Cultura Clásica, la observan de forma diferente.

El Renacimiento es el periodo posterior a la Edad Media y antecesor del Barroco. Es de los primeros momentos en que se recupera la Antigüedad Clásica. Históricamente es un periodo complicado se acaba de descubrir América, el Imperio Español está en su apogeo, los Estados Pontificios estan en conflicto entre sí, surgen las Academias, … Cronológicamente, por tanto, nos situamos, aproximadamente, entre los siglos XV y XVI. En este momento surgen diversos artistas que forman parte del imaginario colectivo y cuentan con un papel vital en la historia del arte: Rafael, Michelangelo, Donnatello, Leonardo da Vinci, Brunelleschi, Palladio, Botticelli, Tintoretto, …

Miguel Ángel Buonarroti, La Creación de Adán

La obra de estos artistas renacentistas tienen como referente los artistas clásicos a quienes buscan imitar. En la arquitectura Brunelleschi excavaba ruinas romanas para aprender de ellas e imitar la «belleza y perfección» de estas obras. Por su parte, Miguel Ángel realiza una estatua imitando a los Antiguos que según Vasari al ser enterrada y «descubierta» nadie creía que fuera suya por la belleza de la misma. También, los escritos y obras se llenan de referencias a historias de Plinio sobre los artistas clásicos y su gran maestría en las artes. Pero el Renacimiento no se queda aquí si no que busca superarlo y aporta novedades al arte.

El Neoclasicismo en cambio, es posterior, surge a finales del siglo XVIII. También, como el caso del Renacimiento, vuelve a poner sus ojos en Grecia y Roma pero, además, conoce la obra Renacentista. Se busca la pureza y sencillez clásica mientras que el mundo empieza a regirse por la razón y equidad (teóricamente). No hay que olvidar que nos encontramos con los años de la Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos de América. La Ilustración aún pervive y se estan produciendo o se acaban de producir las revoluciones políticas y sociales que acabaran con las instituciones seculares y que darán pie a la Europa actual. Como estilo tendrá una rápida maduración y, a la vez, decadencia.

Los neoclasicistas rechazan al anterior estilo, el Barroco y Rococó, y se consideran parte de una clase media en ascenso. En escultura y pintura tratarán temas de virtudes domésticas y patrias mientras que, en arquitectura, se usaran geometrías puras y simples. Los temas son moralizadores universalmente. El Juramento de los Horacios de David se basa en bajorrelives romanos y es un cuadro patriótico que narra la historia de tres hermanos que se sacrifican para acabar con la guerra. Esta busqueda de la moralización se debe a que ven el mundo como un lugar de verdades rotundas y reales.

Jacques-Louis David, El Juramento de los Horacios

En el Renacimiento, la Antigüedad Clásica es un modelo a imitar. Es una guía hacía la perfección que se debe intentar alcanzar o al menos aproximarse a ella lo más posible. Pero a su vez aporta novedades. En cambio, el Neoclasicismo, pese a tener el mismo objeto como modelo, reinterpreta la Antigüedad, no solo la imita o busca superar, si no que, principalmente, aparece ligado a valores que interesan y se muestran en las polis griegas y la Roma Republicana.

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