En los últimos días ha habido rumores de que el jugador ha comunicado al club su deseo de salir al final de temporada. Nada más y nada menos que el Bayern de Múnich se ha interesado por el jugador. El menor de los hermanos Ñíguez no está pasando por su mejor temporada a nivel personal. Ha perdido la titularidad en el once inicial pese que para Simeone siempre haya sido uno de los fijos. Su polivalencia le ha servido a su entrenador para hacer el rol de navaja multiusos. Quizás el problema esté ahí ahora mismo, que no se sabe cuál es la posición en el campo que debe ocupar el ilicitano en este nuevo esquema de tres centrales.

El Saúl que estamos viendo en las últimas temporadas, y en especial en esta, nada tiene que ver con aquel todocampista llegador que despuntó hace cinco temporadas realizando actuaciones excelentes sobre todo en competición europea. La proyección que se esperaba del jugador se ha visto algo truncada en los últimos años. Probablemente los esquemas que ha utilizado Simeone a lo largo de su estancia en el club no han sido muy favorables para las características del jugador. Su papel ha sido más bien la de un parche para tapar bajas importantes. Saúl no es un jugador ni para jugar en el doble pivote de una 4-4-2, ni para jugar por banda con esa misma formación y ni mucho menos como lateral izquierdo. Sin embargo, es ese tipo de futbolistas que todo entrenador quiere tener en su equipo. Una bendición de jugador que cumple a las mil maravillas en la posición que se le asigne, que nunca ponga ni una mala cara y además ame al club por encima de todo. Por todo ello, no resulta sorprendente que la mejor versión del jugador la hayamos visto en la Selección Española, donde en un centro del campo formado por tres hombres él es ese box to box con un gran físico para poder llegar al área rival con peligro gracias a su gran disparo lejano o su buen remate de cabeza.

De aquel jugador que fue, y de lo que se esperaba que fuese, poco queda. Su problema es más mental que físico. Él mismo lo ha reconocido públicamente alguna vez, y es consciente de que el club ahora mismo necesita otra cosa que no sea Saúl Ñíguez. Desde la perspectiva del club y del jugador, la mejor solución a este problema parece que pasa por que el ilicitano abandone las filas rojiblancas al final del presente curso. Por la parte del futbolista, un cambio de aires al extranjero puede suponer el renacimiento de ese gran futbolista que vio nacer el fútbol español. Por parte de la entidad, se liberaría una gran masa económica dado su elevado sueldo de unos 7 millones al año y su alto cartel que aún conserva en el mercado europeo. Las ofertas de grandes equipos no le van a faltar al jugador, eso seguro.

Quizás la parte mas difícil y dolorosa sea para la afición. Saúl ama al club y el club y la parroquia colchonera aman a Saúl. Y no iba a ser de otra manera puesto que es un jugador de la cantera y que, literalmente, se ha jugado la vida por disputar encuentros cuando su estado de salud no era el óptimo. Muchos son los que creen que el jugador aún es recuperable y puede volver a dar la talla en una plantilla donde la competitividad por hacerse un hueco en el once es cada vez más alta.

Ahora todo depende del jugador; si cree que la mejor opción es hacer las maletas y buscar nuevos desafíos o si bien debe continuar echando raíces en el Metropolitano y seguir entregándose en cuerpo y alma al club de su vida, pero con un papel secundario.

Un comentario en «La difícil situación de Saúl Ñíguez»
  1. […] Igual, o incluso más drástica, está siendo la caída en la carrera de Saúl Ñíguez. El mediocentro ilicitano atraviesa el peor momento de su carrera, coincidiendo con el momento en el que se esperaba su mejor rendimiento por edad. Él mismo ha reconocido abiertamente que no se encuentra en un buen momento. Su problema es más mental que físico. […]

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