La debacle española en Europa

En el sorteo de cuartos de final de Champions que se celebrará próximo viernes 19 de marzo sólo habrá un representante español. El Real Madrid superó al Atalanta en octavos de final y se ve como único representante de la Liga Santander en tierras extranjeras. En Europa League la cosa pinta algo mejor: Granada y Villarreal tienen el resultado de cara para pasar de ronda.

Ya van cuatro eliminaciones de equipos españoles en competiciones europeas en lo que llevamos de temporada. FC Barcelona, Sevilla, Atlético de Madrid y Real Sociedad cayeron en las primeras eliminatorias de sus respectivas competiciones. El fútbol español ve ahora cómo su reciente dominio europeo se reduce a la épica del Real Madrid mientras que los equipos más punteros de la competición doméstica se han visto superados por conjuntos adaptados a un juego frenético.

Algunos se preguntan el porqué de tan tremebunda y repentina hecatombe. Quizá hay un dato que puede ilustrar bien la falta de ritmo del fútbol español: la Liga Santander es la liga, entre las cinco grandes, en la que se señala más faltas por noventa minutos. El juego se interrumpe, de media, por una infracción cada 6.68 minutos. Es decir, una auténtica salvajada. Y evidentemente los equipos notan la carencia de ritmo, de físico y de agilidad en el juego cuando deben plantarse a jugar en Italia, Inglaterra o Alemania. El ritmo cansino del fútbol español cuesta eliminaciones de las mejores competiciones del mundo, es decir, una bajada en los ingresos y una imposibilidad de fichar o retener a los mejores jugadores.

No es que el arbitraje español sea malo, pero hay una frase que se repite en los partidos de Champions: «eso en liga es penalti». Parece ser que el criterio arbitral utilizado en España favorece el mínimo roce dentro y fuera del área, cosa que los colegiados que arbitran en competiciones europeas no parecen compartir. Los jugadores se caen, tropiezan o directamente fingen esperando que el árbitro indique falta. Pero no lo hace y el juego continúa. Así una y otra vez en un ciclo que provoca un número de minutos jugados muy superior al de la media en España.

Al fin y al cabo, el fútbol, pensarán algunos, es un deporte que se juega a tiempo corrido. Es o debe ser una virtud de los equipos saber jugar con el cronómetro a tu favor. Sin embargo, las innecesarias pérdidas de tiempo, las interrupciones de un juego que nunca llega a ser fluido y la utilización de pocos minutos efectivos de partido generan una sensación de la que es difícil deprenderse. Y menos cuando la terapia es de choque. El PSG, Chelsea o Borussia Dortmund de turno juega con superioridad física a jugadores y equipos que dominan esa faceta en el torneo nacional. Y nos extraña. Pero cada vez menos.

Desde el año 2018 no hay campeón español en Champions League. El Sevilla ganó la Europa League en la pasada campaña. Pero parece ser un espejismo. El equipo hispalense ha caído a las primeras de turno en la presente temporada y las casas de apuestas no contemplan como favorito al título a ningún equipo español que permanezca en estas competiciones. Lo que cada vez queda más claro es que el fútbol español está pidiendo a gritos un rescate, una ayuda para poder continuar derrochando buen juego en casa y a domicilio. Para brindar a los espectadores partidos vibrantes e impredecibles. En definitiva, para continuar siendo la mejor liga del mundo.

David Jiménez Flores
Un hombre libre.

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