Eliminación sin paliativos

Otra más del Cholo pensarán muchos aficionados. Otra vez que se queda en el camino, esta vez de forma prematura y posiblemente con la mejor plantilla de su historia. Aunque a decir verdad, en los 180 minutos del total de la eliminatoria solo se vio competir a un equipo en el verde. Como es costumbre en cada eliminación de este carácter, se suele recordar los «fracasos» del técnico argentino y su elevado sueldo al año. Es un clásico, todo cuñado que se precie debe hacer un comentario de esta índole antes de irse a dormir, o de lo contrario no habrá hecho el ridículo diario. Para ser justos y críticos a la vez con Simeone es importante saber de dónde viene el club y dónde esta hoy en día. ¿Es importante que el club mantenga sus exigencias cada temporada para lograr la estabilidad económica y financiera? Por supuesto, pero no por ello hay que pasar por alto que cada temporada haya más de un encuentro en que pinten la cara a Simeone y sea el principal señalado. A lo que quiero llegar es que, si al Real Madrid se le pide que no viva de sus éxitos pasados y vivan la realidad del presente, al Atlético también hay que pedirle que no esté constantemente recordando los tiempos de Gregorio Manzano y quedarse simplemente con la gran evolución de la última década. El fútbol no es solo el pasado, donde se demuestra el verdadero nivel de los equipos es en el día a día y, sobre todo, en la Liga de Campeones.

El día que Simeone abandone el club (que ese día llegará) se le recordará tanto sus éxitos como sus «fracasos». Pero yo sobre todo me quedaré con su obsesión con este equipo. Las veces que se ha caído y siempre se ha vuelto a levantar. Un tipo que ha ido evolucionando su estrategia, pero sin perder su esencia, adaptándose a la los jugadores que tenía en la plantilla, si bien él era quien los pedía pero porque la cartera no daba para más. Me recuerda a un ludópata insistiendo constantemente en que salga su número en la ruleta, sólo que él no endeuda a su familia con cada derrota, al contrario, puesto que ha dotado de estabilidad al club. Esa estabilidad que algunos prefieren llamar mediocridad.

En cuanto a lo que sucedió anoche en el césped de Stamford Bridge, el Cholo sorprendió con un 4-2-3-1 muy ofensivo, pues había que marcar dos goles como fuese. Fue una variante del clásico 4-4-2 porque Joao Félix se situaba detrás de Luis Suárez y por delante de Koke y Saúl, formando una línea de tres en la presión con el portugués y Carrasco y Llorente por los costados. Ese sistema hace tiempo que ya dejó de funcionar, pero algo le hizo pensar que era la mejor opción. El doble pivote Koke – Saúl se vio superado en fase defensiva y en ataque no consiguió que fluyera la circulación de balón. Se suele decir que depende cómo haya sido el partido de Koke se refleja cómo ha sido el partido del equipo y el de ayer fue pésimo. En su conjunto, el equipo llegaba tarde a la presión y el Chelsea conseguía superarla con bastante facilidad. Otra cosa que quedó clara es que Lodi de lateral funciona, de carrilero no. Y a la inversa con Kieran Trippier.

Por parte del conjunto blue, Tuchel apostó por su 3-4-3 con dos medias puntas (Ziyech y Havertz) y un doble pivote con Kanté y Kovacic. La superioridad numérica del Chelsea en el carril central superó por completo a los de Simeone, pareciendo que fuesen los londinenses quienes tuvieran que remontar la eliminatoria. Cabe también destacar lo infranqueable que fue la defensa, con un gran Antonio Rüdiger imponiendo su exuberante potencia física. Con cero tiros a puerta del Atlético en la primera parte, Simeone volvió al 3-5-2 que tanto le estaba funcionando en los últimos meses, de esa manera intentó frenar esa superioridad en el centro, pero ni con esas lo logró. La mano del entrenador alemán desde su llegada a Londres ha sido bastante notoria. No hace falta más que ver cómo llegó el primer gol: conexión de los grandes fichajes de Havertz, Werner y Ziyech. Por fin consiguen que el desembolso millonario de Román Abramóvich el pasado verano tenga efecto. Esta vez no estuvo Mason Mount, que generó tantos destrozos en la ida, aunque en su defecto lo hizo Kai Havertz.

Otra de las claves del partido fue la sangría de Timo Werner a campo abierto cuando los rojiblancos se encontraban volcados en fase ofensiva. El Chelsea jugó a un ritmo tan elevado que no permitió que el Atlético entrase en el partido. Pero esto pasó en la eliminatoria del PSG y el Barcelona y en la del Sevilla y el Borussia Dortmund. El estilo de juego alemán e inglés está destrozando al fútbol español y una vez más se ha visto.

Los Cholocambios

Como no puede ser de otra manera en estos encuentros, también entra en juego el momento Cholocambios. Esta vez no fue Joao Félix el sacrificado, hubiese estado bueno después del partido que se estaba marcando, sino Luis Suárez. El uruguayo debe de tener una maldición con la Champions y los partidos como visitante: cinco años nada más y nada menos que lleva sin ver puerta. Con ese dato el charrúa debería de hacer menos gestitos y poner menos caritas cuando es sustituido y trabajar más. Cero peligro causó. En liga estamos viendo una versión de Luis Suárez letal en cuanto a goles, pero en Europa se ve que se queda corto. Lo peor es que los rojiblancos no tiene muchas más alternativas.

Luego está el caso de Saúl. Este no fue sustituido, pero por eso mismo entra también la categoría de Cholocambios. Personalmente fue criminal para mis ojos ver cómo el ilicitano jugó los 90 minutos del partido, más otros 82 en la ida. No quiero centrarme demasiado en la situación actual de Saúl Ñíguez porque eso me daría para otro artículo, pero vamos a dejarlo en que un día más no estuvo a la altura.

Otro que venía siendo objeto de críticas durante las últimas semanas es Joao Félix. Ayer su partido fue de aquellos en los que no deja de intentarlo. Fue el único jugador en el que se vio un atisbo de atrevimiento. Es muy fácil darle palos al chaval, pero también es muy difícil echarse el equipo a la espalda en un partido como el de ayer. ¿En la mesa de Mbappé y Haaland? El tiempo lo dirá, depende de su constancia, calidad no le falta desde luego.

La guinda del partido sería la ridícula expulsión de Savic, provocada por un Rüdiger que le valió para coronar su partido. Mas allá de si debió ser o no expulsado por ese forcejeo y posterior codazo, hay que exponer el flaco favor que hizo el montenegrino a su equipo con el consiguiente número que se formó tras la expulsión. La verdad es que Stefan se lo dejó bastante fácil al colegiado Davide Orsato para que lo expulsara. En lo que si tengo más dudas es si el bueno de Davide pudo conciliar bien el sueño después de las palabras que Savic le dedicó.

La conclusión que puedo sacar de esta eliminación es que mejor que haya sido ayer que mañana. Quedan once finales todavía, Alavés.

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