Llegada al Miércoles de Ceniza, Sevilla tiene como costumbre empezar sus preparativos para la semana grande de la ciudad, la Semana Santa. Ensayos de costaleros, traslados, Vía-Crucis, besamanos y besapiés engalanaban cada año la previa de la Pasión, Muerte y Resurrección, que sobre todo en la capital andaluza se vive de una manera diferente.
Este año nada es igual en la capital hispalense, y es que la pandemia ha afectado a los cofrades dejándolos sin ver a sus titulares en la calle. Pese a ello, el Consejo General de Hermandades y Cofradías y las distintas hermandades han tomado varias alternativas para que se pueda vivir la Cuaresma, aunque sea de una manera diferente.
Para ello, hemos estado recorriendo la ciudad y visitando los distintos cultos y actos que se han vivido este pasado fin de semana.

Las veneraciones sustituyen a los Besamanos y Besapiés

Puede que algunos no aguanten las largas colas, pero los sevillanos eran capaces de hacer horas y horas de cola para tener unos segundos con sus titulares. Hoy en día sería impensable la realización de este tipo de cultos. Para ello, las hermandades están organizando diferentes veneraciones en las que las imágenes son expuestas en el suelo y los fieles y devotos pueden ver de cerca durante un instante. En cada una de estas colas se ve cómo la multitud respeta las distancias de seguridad pese a lo desesperante y largo que se puede volver. Así pues, este sábado visitamos las diferentes veneraciones de las hermandades de Pasión y Muerte, La Paz, La Estrella, San Esteban, El Dulce Nombre y El Carmen (con las imágenes siguiendo este orden).

Las exposiciones, algo que sigue la línea

Las exposiciones son actos que no se ven afectados realmente ya que lo único que han cambiado en estas son las distintas normas de seguridad. En el Círculo Mercantil, donde la Hermandad de San Gonzalo presentaba las nuevas ropas de las imágenes del paso de misterio, y donde el grupo Corpus Camera nos mostraba un número amplio de fotografías y antigüedades, vimos cómo se respetaban las distancias de seguridad, se tomaba la temperatura en la entrada y se proporcionaba gel para los presentes.

A falta de una semana para el Domingo de Ramos, la ciudad ya tiene más que asumido el hecho de no ver procesiones en la calle, pero sabe que la fe nunca va a faltar en Sevilla. Y es que los sevillanos y los cofrades han sabido sacarle partido a la situación que nos ha tocado vivir. Para algunos puede ser desesperante estar dos años sin Semana Santa, pero para los que saben vivirla durante todo el año, esto es solo un bache del que pronto se va a salir.

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