«Cómo lloraban con la manita, cómo lloró el Nervión…»

Eso cantaba la afición bética en la Noche de Reyes del 2018 cuando endosaron un histórico 3-5 a su máximo rival en el Sánchez Pizjuan. Un cántico que respondía de manera rápida a otro que los sevillistas dedicaron dos años antes tras humillar en Copa del Rey a sus vecinos.

Al decir verdad, desde esa manita en el Nervión el Betis no ha vuelto a ganar en feudo rival. Esta noche volverán a verse las caras dos equipos que llegan en dinámicas muy dispares. El Sevilla cayó con honor en Champions ante el Borussia Dortmund, también cayó de la Copa del Rey pero, esta vez, de manera estrepitosa ante el FC Barcelona y el fin de semana pasado perdió ante un Elche que está peleando por la permanencia. Esto ha provocado que la racha de cuatro victorias consecutivas en liga del Betis los acerque a puestos europeos y cerca de sus vecinos.

En todas las ligas profesionales del fútbol español no hay un derbi que se viva con tanta pasión como es el de Sevilla. Sin duda se extrañará a ambas aficiones dedicarse piropos desde antes del encuentro. Y, por desgracia, no podremos oír nada de «ascensores» ni de «manitas», aunque siempre nos quedará Twitter para poder apreciar la rivalidad entre ambos. En la lucha de cánticos, los verdiblancos tienen todas las de perder por el mero hecho de tener más heridas a lo largo de su historia respecto al Sevilla. La mejor manera de callar a unas gradas que ya de por si estarán vacías será aprovechando su buen estado de forma y derrotando sobre el verde a sus maltrechos rivales. Quién sabe si esta será la mejor oportunidad de repetir la goleada de aquella Noche de Reyes.

Las claves de la buena dinámica del Betis

La falta de gol que acusa el Sevilla la ha encontrado el Betis en un Borja Iglesias que por fin ha conseguido demostrar lo que demostró en el Zaragoza y en el Espanyol posteriormente. El «panda» representa fielmente lo que les sucede a los delanteros con las rachas. En los tres últimos encuentros ya ha superado la ridícula cifra de goles que anotó la temporada pasada. Y es que marcar tan solo tres goles en una campaña cuando un club desembolsa cerca de 30 kilos por ti es, cuanto menos, decepcionante.

El Betis debe aprovechar su buen momento de forma para hundir definitivamente a su máximo rival y recordarles que los ascensores bajan, pero también suben.

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