Joan Laporta: ¿Problema o solución?

Los socios culés lo han tenido claro: Laporta es la solución de este barco a la deriva llamado Fútbol Club Barcelona. No ha sido cuestión de suerte, pues ha sido elegido como el segundo presidente con más votos obtenidos en toda la historia del club. Probablemente, algunos de los motivos de peso de su victoria son los recuerdos de la pasada etapa gloriosa en el club catalán entre los años 2003-2010 o la magnífica campaña de marketing realizada durante el periodo de campaña electoral con ese famoso cartel en las proximidades del Santiago Bernabéu.

En cuanto a lo deportivo, ya sabemos los precedentes del éxito que tuvo el nuevo presidente. El problema actual del Barça no está tanto en lo deportivo sino en la profunda crisis económica en la que se encuentra. Millones y millones tirados por el retrete en los últimos años han endeudado al club. Un endeudamiento que ha traído recortes en los sueldos de toda la plantilla y, lo más importante, que Leo Messi se haya planteado abandonar el club dada la situación de los últimos cursos. Sin olvidarnos del pobre Quique Setién, que pasó sin pena ni gloria por el club y encima tardaron en pagarle el finiquito.

Con Bartomeu ya fuera de la entidad, el futuro de Messi parece estar más cerca de Barcelona que de París o Inglaterra. Es la primera vez que se puede ver a Messi ejerciendo su derecho a voto, algo que agradeció Laporta en su discurso tras la victoria en las urnas. Puestos a fantasear, este acto puede ser algo simbólico, al igual que otros compañeros del argentino fueron a votar, pero por primera vez hemos visto a un Leo implicado en el futuro del club fuera del terreno de juego. Este acto no es algo casual si tenemos en cuenta que el primer asunto a tratar en la agenda del nuevo presidente es la renovación de Messi. «Leo ama al Barça y por eso me refiero a que somos una gran familia». «Ojalá eso también sirva para las decisiones que tenemos que tomar más adelante». Esto decía Laporta en su discurso, una serie de palabras bonitas y la demostración de complicidad que se deja ver entre presidente y jugador, algo que no sucedió con Bartomeu.

Laporta, además de su innegable éxito en Can Barça, hay que añadirle su carisma y su tendencia a ser protagonista de polémicas. La última fue horas antes de proclamarse vencedor de las elecciones. No es muy difícil encontrar imágenes del nuevo presidente rodeado de mujeres. Un personaje tan mujeriego que demostró que está de vuelta de la manera que mejor sabe.

Joan tiene una tarea muy complicada. Habrá que ver si los culés no han tirado demasiado de nostalgia y si el nuevo presidente del FC Barcelona será capaz de solventar la complicada situación económica del club, o si por el contrario Laporta ha conseguido cegar a sus votantes con su carisma. Porque el Barça no necesita carisma, necesita soluciones y pronto.

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