Australia ha sido el primer país en plantar cara seriamente a Google y Facebook. Sin embargo, no está del todo claro que la propuesta legislativa se sitúe en el lado correcto del juego, al menos desde el aspecto económico. No es un debate nuevo, pero sí se trata de un tema en boca de todos: ¿por qué nos sometemos al monopolio en internet?

Los medios de comunicación tradicionales que despreciaron el auge de las nuevas tecnologías han visto su tradicional método de subsistencia, la publicidad, mermado. Ahora, muchos de estos medios intentan apuntarse al carro de internet, pero la mayoría de ellos lo hacen rápido y mal. Los profesionales de la comunicación de antaño escribían para publicarlo en papel, no para seguir unos parámetros de posicionamiento SEO en los motores de búsqueda. Y aunque la publicación física sigue considerándose como la más prestigiosa, el medio digital ha demostrado ser igual de fiable y mucho más rentable que los periódicos tradicionales.

Los medios de comunicación utilizan las redes sociales para atraer lectores y dar visibilidad a su contenido. Los usuarios actuales de los medios no recargan la página del diario en cuestión para informarse, sino que siguen en Twitter o Facebook sus cuentas y leen sólo lo que les interesa. Sin embargo, muchas voces críticas han desafiado el monstruo de las redes sociales por todo lo que en él se encierra. Y lo cierto es que las redes sociales tienen el control absoluto sobre las cuentas de sus usuarios. De este modo, es fácil ver cuentas famosas restringidas o bloqueadas por incumplir, a ojos de la empresa, los términos y condiciones de uso de la aplicación.

No obstante, las redes sociales siguen siendo un perfecto escaparate para vender, en este caso, información y publicidad. Pese a que Google y Facebook no pagan por la información que sus usuarios consumen, sino más bien al contrario, ambos gigantes de la tecnología acaparan una gran parte del mercado de internet y los medios de comunicación lo saben. Los diarios necesitan nutrirse de usuarios y la manera más fácil de encontrarlos a día de hoy es en las redes sociales y en el motor de búsqueda Google.

Google y Facebook han cambiado la forma de ver la información y escribir. Ahora se tiene siempre en cuenta el aspecto del posicionamiento web y la integración con otras plataformas. Se intenta escribir para que los usuarios lo encuentren y no para que el usuario lo lea. Al fin y al cabo, es un modo más de ver la irrupción de internet, pero no es el único. Medios como The Athletic se han mostrado rentables y sostenibles a través de la realización de un periodismo de calidad enfocado a los lectores y no a los internautas integrando una suscripción de pago que sustituye la necesidad de visitas y el pago por publicidad. Otros medios españoles como El Mundo, El País, El Español, ABC o El Confidencial también han visto en esta modalidad de publicación la oportunidad para liberarse de las cadenas de las redes. Si se tratará o no del modelo predominante en la nueva era online no se puede saber aún, pero la tendencia es clara y no son pocos los que ya han tomado el camino de la independencia total.

Por David Jiménez Flores

Un hombre libre.

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