Los villanos del fútbol

No hay partido sin alguna jugada polémica y, si por alguna extraña razón se da este fenómeno, probablemente el partido haya sido un bodrio. Incluso si no la ha habido, ya se encargará alguien de crearla de la nada si es necesario. Ni siquiera con la implantación del VAR esto se ha acabado; de hecho me aventuraría a decir que lo ha acentuado. Se ha creado un instrumento que, al menos en España, lejos de ser una herramienta útil, se ha transformado en una forma de blanquear ciertas decisiones y avivar la controversia.

Todos los aficionados al fútbol pensábamos que la introducción del VAR de forma oficial allá por el 2018 iba a acabar con la emoción del fútbol y el tercer tiempo que transcurría en los bares. La realidad ha sido que nunca antes se había criticado tan ferozmente las tomas de decisiones de los colegiados. Estas personas, humanas al igual que todos, han contado siempre con la coartada de «quien tiene boca se equivoca». Bien, que yo sepa la tecnología y las máquinas no tienen boca, por lo tanto no se pueden equivocar, salvo si hay una persona detrás de ellas que las manipula. Desde que está implementada esta tecnología aún no he oído a ningún árbitro reconocer que se ha equivocado en alguna decisión, porque por supuesto que se han equivocado, y varias veces. Personalmente lo único que oigo de los señores colegiados es darse golpecitos en el pecho y presumir que «los árbitros españoles son los mejores de Europa». Si esto fuese cierto, habría que investigar por qué en las últimas finales de Champions, en las que no ha estado ningún equipo español por desgracia, no ha habido ningún árbitro principal español.

El ejemplo de polémica mas reciente ha tenido como protagonista a Velasco Carballo, presidente del Comité Técnico de Árbitros. Un tipo que afirma no mojarse en estas decisiones polémicas. Pero esta vez si que lo hizo. Concretamente con la no expulsión al jugador del Atlético de Madrid Thomas Lemar en el pasado encuentro de los colchoneros en Villarreal. El colegiado principal del encuentro, de Burgos Bengoetxea, fue a revisar una jugada al VAR en la que desde la sala VOR le avisaron de una posible expulsión al jugador francés. De Burgos tras revisarla mantuvo su decisión inicial de no expulsar al rojiblanco y solo lo castigó con amarilla. Hasta aquí una situación que ocurre todos los fines de semana. La polémica surge cuando Velasco Carballo, aquella persona que no se mojaba en estas jugadas concretas, opinaba al igual que los árbitros del VAR, contradiciendo la decisión de de Burgos.

¿Estoy en contra del VAR? Absolutamente no. Estoy en contra de ver fin de semana sí y fin de semana también justificaciones absurdas a supuestos errores arbitrales, saliendo cada día una nueva reglamentación que les sirva de salvoconducto. Por ende, estoy a favor de la justicia en el fútbol; algo que mientras haya personas humanas controlando las decisiones polémicas jamás se va a dar. Y es lo normal, el ser humano es imperfecto, pero la tecnología está para hacernos un poco más perfectos.

Recientemente en una entrevista a Piqué hubo una frase del central catalán que creó gran revuelo, como es de costumbre con todo lo que dice el bueno de Gerard. Una frase con la que estoy muy de acuerdo y viene al pego con lo que he dicho antes. “El otro día hubo unas declaraciones de un ex árbitro, Iturralde González, creo, que decía que el 85% de los árbitros son del Madrid ¿Cómo no van a pitar a favor del Madrid? Aunque sea inconscientemente, ¿cómo no van a tirar más de un bando que del otro?”. Me quedo sobre todo con la parte en la que dice «inconscientemente», porque, yo al menos, no atento contra la profesionalidad de los árbitros ni su honestidad. De ahí que, como humanos que son, en ocasiones tiendan inconscientemente a tomar decisiones erróneas de manera no deliberada. Esta frase, o mejor, esta opinión que muchos tienen y pocos se atreven a manifestar como hizo Piqué, le costó que Competición abriera un expediente contra él, al igual que le pasó a Manuel Vizcaíno, presidente del Cádiz, pocos días antes. Se ha alcanzado un punto en el que se utiliza la censura para proteger a los árbitros. Ya no se puede opinar sobre una jugada polémica ni dar tu más sincera opinión porque, presuntamente, atentas contra la honestidad del colectivo arbitral. ¿Hasta dónde vamos a llegar con esta situación? ¿Por qué blindar a los árbitros de tal manera cuándo en ocasiones -incluso con la ayuda del VAR- cometen errores en vez de realizar un ejercicio de autocrítica?

Yo en mi vida sería árbitro de fútbol, lo considero una profesión de riesgo y por eso admiro la valentía y la capacidad que tienen a veces para tomar decisiones que sí o sí van a generar controversia. No podría aguantar ver cómo todas las semanas soy el villano para un equipo y el héroe para el otro.

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