El ADN del fútbol

Estamos viviendo tiempos de cambio en el fútbol moderno. El fútbol evoluciona al igual que la sociedad, y el deporte rey está pasando a ser un mero negocio. En los últimos años, los departamentos de marketing se han puesto manos a la obra para dar un lavado de cara a los escudos, pese a que a los aficionados más puros y acérrimos se vean en muchas ocasiones reacios a estos cambios.

Poco o nada les importa a sus artificies lo que represente un escudo. Estamos viendo como los escudos que representan la historia del club pasan a ser un simple logotipo de una marca. Los trazos sencillos, redondeados y poco recargados están sustituyendo a aquellos escudos con muchos elementos dentro del mismo, de manera que con el paso del tiempo la gente pueda recordar e identificar estos logos de una manera más escueta.

El último grande de Europa en sumarse a esta moda ha sido el Inter de Milán. En este caso, la transformación no ha sido muy drástica, pues el aún actual escudo neroazzurro ya contiene esas líneas simples y escuetas en el que predominan las iniciales del nombre, siguiendo un poco el patrón que creó la Juevntus. El cambio más significativo ha sido la eliminación de la letra F y C que representaban las siglas de Football Club para ser simplemente Inter de Milán.

La evolución de los escudos ha estado presente a lo largo de toda la historia en todos los clubes. De hecho, en algunas ocasiones se agradece esa evolución de escudos que quedan desfasados y huelen a antiguo. Muchos también realizan esta transformación, en ocasiones desafortunada, para remarcar una época de cambio en el club y dejar atrás episodios menos agraciados.

Por otra parte, no siempre se acierta con esos cambios y crean de la nada una crispación entre la afición. En España el ejemplo más claro es el del Atlético de Madrid. Su cambio de escudo vino motivado por el cambio de estadio, y en realidad tenía todo el sentido del mundo esa transformación. Ahora bien, los aficionados colchoneros no aguantan ver como el oso y el madroño de su actual escudo ha pasado a ser un oso con ciertas deformidades físicas que para nada se equiparan con el de su anterior escudo. Sienten como con el nuevo logo se les ha arrebatado una parte de la historia más gloriosa del club. Cuando veo el escudo del Atlético se me vienen a la cabeza momentos gloriosos como el doblete del 96, el ambiente del Vicente Calderón, la Copa del Rey 2013 o la liga del año siguiente. Pero también momentos amargos como el descenso o las finales de Champions perdidas. Más allá de gustos personales en cuanto al diseño, tanto para lo bueno como para lo malo, ese escudo es el ADN de sus aficionados. El logo actual por el momento representa la modernidad del nuevo estadio y poco más.

El ejemplo contrario lo representa el Deportivo Alavés, que ha conseguido transformar un escudo con una geometría peculiar y poco común en un escudo moderno, y como no, redondo. El nuevo escudo con motivo de su centenario sigue guardando los elementos distintivos y característicos adaptándose a los tiempos que corren y, lo más importante, recibiendo el aprobado de la afición babazorra.

Lejos de parecer algo anecdótico, me aventuraría a decir que estos son los primeros coletazos y que en un futuro no muy lejano varios de los grandes equipos europeos irán modernizando sus escudos para amarrarse a esta corriente de evolución o de marketing, según como se vea.

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