Encima táctico

Corre por las redes un camello galopante armado con dos AK-47 situadas sobre su joroba que ha pasado a la leyenda de internet con el nombre de Camello Táctico. A este animal se le compara con absolutamente todo en un meme que se volvió viral a finales del pasado año, pero el camello siempre termina por ganar porque “encima es táctico”. Esto quiere decir que además de ser un camello, animal diseñado por la evolución para soportar temperaturas infernales y vivir sin agua en el desierto, es táctico. Podría decirse que el camello táctico se encuentra primero en la escala de elementos invencibles de Twitter. A su lado han pasado novias, jugadores de fútbol, políticos y cualquier personaje público de este mundo. Sin embargo, todos tienen algo en común: acaban derrotados por el camello táctico.

El proceso de victoria del mamífero es sencillo. Sus argumentos son los siguientes: joer camello táctico, madre mía, encima táctico. Y no hay más historia. El camello militarizado, como si de un tanque se tratara, gana cualquier comparación posible porque encima es táctico. Es un meme de utilización múltiple; no hay cosa que no pueda ser comparada con el camello y caer en la desgracia de perder contra un animal extravagante y marrón.

El humor que últimamente se ve por Twitter no es que roce lo absurdo, es que nace de ello. Los creadores de memes actuales se descojonarían de cualquier pintor surrealista mientras que se descargan una imagen de un caballo y ponen un texto en el que se puede leer “Eduardo”. No hay más historia; ni el caballo se llama Eduardo ni hay un mensaje en clave. Atrás han quedado ya los tiempos en los que se trabajaba duro para conseguir sacar una sonrisa al usuario de Twitter; parece ser que el tiempo de las buenas imágenes editadas con un buen texto acompañándolas ha quedado atrás. Ahora se lleva un Jar Jar Binks con el cuerpo de culturista en una imagen en la que se lee “FURBO”.

Hace ya algún tiempo que desistí en mi intento de vivir sin redes, al menos sin Twitter que es la aplicación en la que más tiempo estéril invierto. Es inútil, al final siempre vuelves a la red social del pajarito y quedas sumergido en una cantidad tan grande de basura que ya es imposible zafarse de ella. Ahora soy testigo de mí mismo cuando espeto a mis padres un “y encima táctico” mientras se quedan mirándome con cara de haber hecho algo mal conmigo. También me es inevitable no gritar “FURBO” cuando hay algún partido o empieza la sección de deportes en el telediario. Twitter nos ha vuelto irremediablemente diferentes.

El asunto que me ha llevado a escribir este artículo es la facilidad con la que se moldea la personalidad y los gustos de un amplio grupo social. Todavía recuerdo a aquellos chavales convertidos en Amador Rivas en su clase de instituto. De hecho, todavía hay que andarse con ojo pues más de uno queda suelto. El “merengue, merengue” ha sido relegado por “mucho texto”, “encima táctico” o “mood” y lo que siga. No hay lado positivo de la situación; en perspectiva tampoco hemos ganado nada, simplemente nos hemos limitado a cambiar, a seguir con la evolución supongo que natural en las redes y hacer cada vez memes más minimalistas y carentes de sentido por sí solos.

Las infinitas tribus tuiteras seguirán perfeccionando sus procesos de creación de humor mientras el mundo continúa girando y se suceden las noches y los días. Puede que no haya sentido en los memes, pero ya es demasiado tarde para revertir la tendencia. Habrá que conformarse con lo que nos hace reír.

David Jiménez Flores
Un hombre libre.

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