Cuando se vacíe la mesa

Si se revierte la situación y nos empezamos a comportar, este artículo quedará relegado al olvido. Sin embargo, si la tendencia a la ignorancia colectiva prosigue, el futurible será un artículo de actualidad.

Mediados de enero de 2021 y el año ha comenzado con la misma tendencia que el anterior. Desde que se vaciaron las mesas de nochebuena y fin de año, los ingresos hospitalarios a causa de la Covid-19 no han hecho nada más que subir. España se coloca ahora en cifras de la primera y segunda ola; los expertos ya han catalogado la tradicional cuesta de enero como la tercera ola.

La esperanza está depositada en la vacuna, sin embargo, las dosis administradas no permiten, de momento, alcanzar una inmunidad de grupo. Los contagios se han disparado entre jóvenes y grupos de riesgo. Las reuniones en las cenas navideñas no han hecho más que empeorar la situación para miles de familias. España ya se coloca en cifras récord en 2021 y la situación no parece tener una fácil resolución.

El Gobierno se ha reunido hoy para valorar las medidas a tomar tras el desastre en la campaña de concienciación de Navidad. No han servido los mensajes institucionales y los anuncios en prime time para disuadir a las familias y amigos en su empeño por juntarse como lo hacen siempre por esas fechas. La pandemia avanza en un momento en el que las vacunas habían dado esperanza suficiente como para que la sociedad tomara un breve respiro. Pero el respiro fue demasiado largo y se convirtió en una siesta, en un letargo que ha causado una media de 800 fallecimientos diarios desde que finalizaran las fiestas.

El confinamiento perimetral de todas las comunidades autónomas sigue en pie mientras que el Gobierno valora la posibilidad de aplicar medidas más estrictas a los núcleos urbanos con mayor tasa de incidencia por coronavirus. Ya son varios los municipios que han pedido al Gobierno un confinamiento total en su localidad y muchos otros se encuentran en una situación crítica.

Tras las tradicionales compras navideñas, muchas familias han visto cómo sus ahorros han disminuido considerablemente y tratan de afrontar un nuevo año plagado de incertidumbres acerca de su trabajo, su situación económica y la viabilidad de la economía familiar. Las “colas del hambre” se pueden ver en prácticamente todo el territorio nacional. Centenares de personas esperan entre el frío una ayuda para poder llevar algo de comida a casa. En las asociaciones de ayuda comentan que ya no existe un perfil de la persona ayudada, ahora llega todo tipo de gente con historias terribles.

En los hospitales la situación tampoco es halagüeña. Muchos de los hospitales fundamentales en la lucha contra la Covid-19 el pasado año ya se han declarado desbordados. No hay más camas ni respiradores para los enfermos críticos. Los familiares no pueden despedirse de sus seres queridos una vez cruzan el umbral de la puerta de urgencias. Las lágrimas brotan de los ojos y se esconden bajo las mascarillas en una fotografía fija que se repite una y otra vez en toda España.

Muchos se preguntan ahora si valía la pena comerse aquellas gambas con la familia para terminar en el hospital. Algunos ni siquiera pudieron ver llegar a los Reyes Magos. Otros esperan en casa una llamada de su centro médico saturado para seguir instrucciones. La mayoría se lamenta y piensa ahora en las consecuencias de sus actos. Pero no se puede volver atrás y España ha vuelto a ser un foco principal de la pandemia.

Por favor, cuídense.