Maduro prolonga su régimen

El mandatario de Venezuela Nicolás Maduro se ha declarado vencedor de unas elecciones celebradas el pasado domingo 6 de diciembre y marcadas por la polémica, la ausencia de observadores internacionales, la carencia de credibilidad y la abstención masiva de la sociedad.

Con una participación del 30%, el Partido Socialista Unificado (PSUV) se ha proclamado vencedor de las elecciones celebradas en Venezuela con un total del 72% de los votos. No obstante, algunos organismos oficiales rebajan la cifra hasta situarse en el 68% de los votos. Cabe destacar que el partido de Nicolás Maduro no contaba con opositores en las urnas. No hay rivales políticos en Venezuela al menos de manera oficial.

Maduro consigue recuperar así la mayoría en la Asamblea Nacional que le fue arrebatada tras las elecciones de 2015 por los opositores, pero que a efectos prácticos ha seguido bajo su mandato gracias al control sobre el poder judicial que ejerce el régimen venezolano. Fue Indira Alfonzo la magistrada que se ocupó de inhabilitar la amplia mayoría de 2/3 conseguida por la oposición en las pasadas elecciones. Esto le valió un ascenso en el régimen y ahora ocupa el puesto de presidenta del CNE.

El líder de la oposición Juan Guaidó ha calificado a los comicios como fraude. Su visión está avalada por la Organización de Estados Americanos (OAM). Este organismo ha rechazado la validez de las elecciones al calificarlas como «fraudulentas» y oficiadas fuera de «las condiciones establecidas en el derecho internacional». El organismo supranacional en el que tiene mucha presencia Estados Unidos se ha sumado a la ONU y cree que en las elecciones del 6D no hubo suficiente representación de todo el espectro político venezolano.

A pesar de todo, el expresidente del Gobierno español Jose Luis Rodríguez Zapatero no ha escatimado en apoyo al régimen de Maduro: «No entiendo a quienes no le dan validez a este proceso. La política de no reconocimiento nos puede conducir al mayor absurdo internacional». Y resulta que, además de la escasa participación, hay quien ve un fraude electoral a gran escala. El dirigente socialista Diosdado Cabello declaró en un acto de campaña electoral que “El que no vota, no come. Para el que no vote, no hay comida. El que no vote, no come, se le aplica una cuarentena ahí sin comer”. Estas proclamas hacen referencia a la coacción que hace el régimen de Maduro a los sectores más desfavorecidos de la sociedad venezolana. Cartillas de suministro de combustible, pensiones y partidas alimentarias son algunas de las recompensas que los ciudadanos obtienen por participar activamente en la farsa orquestada desde el poder venezolano.

El régimen de Maduro cuenta ya con 359 presos políticos en sus prisiones según números de la OAM. Además, periodistas denunciaron actitudes hostiles en diversos puntos del país durante las celebraciones de los comicios. A lo que parece ser una nueva demostración de la dictadura venezolana hay que sumar la condena de la ONU al régimen por crímenes de lesa humanidad.

La oposición que se desmarcó de las elecciones espera ahora poder celebrar nuevos comicios de forma libre y el respaldo de la comunidad internacional tal y como sucedió en las anteriores elecciones de 2015.

David Jiménez Flores
Un hombre libre.

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