El Gran Premio de Sakhir disputado hoy en Baréin ha dejado una de las carreras más emocionantes de todo el mundial de Fórmula 1. Un nuevo trazado se ha unido a una carrera imprevisible para dar con un resultado impensable.

En la primera vuelta de carrera ya ha habido sorpresa: Russell, con el flagrante monoplaza de Hamilton, adelantaba a un Bottas que salió mal como suele acostumbrar. Max Verstappen intentaba aprovechar la oportunidad para colarse en el segundo puesto, pero un volantazo del piloto finés hizo que tuviera que levantar el pie del pedal del acelerador.

No había pasado ni media vuelta cuando Raikkonen hacía un trompo y, poco después, Leclerc, que salía cuarto, se llevaba puesto a Checo Pérez. El accidente acabó con Pérez trompeando y Leclerc en el muro acompañado por un Max Verstappen que no pudo evitar irse a la grava. El piloto de Ferrari y el de RedBull quedaban fuera de la carrera en la primera vuelta. Checo Pérez pudo recuperar el coche y llevarlo de vuelta hasta boxes para cambiar los neumáticos.

En ese momento la carrera se normalizó. Russell lideraba con ventaja sobre Bottas y Carlos Sainz marchaba tercero en la clasificación. El orden, que parecía inalterable por los ritmos, se vio afectado por las diferencias estratégicas entre escuderías. Mientras que la mayoría de coches preferían una estrategia a dos paradas, algunos optaron decididamente por realizar tan solo una. Ambos Mercedes, Checo Pérez -que realizó una en la primera vuelta, pero no contabiliza en términos prácticos-, Ocon y Stroll decidieron cuidar los neumáticos. Parecía la estrategia adecuada pues las oportunidades de adelantar no eran tantas como se preveía en un principio.

Las primeras paradas propiciaron un cierto desorden en la parrilla. Aunque Carlos mantenía las distancias con respecto a sus perseguidores, se comenzaba a vislumbrar un futuro de carrera en el que los dominadores serían los coches con una sola parada. Sin embargo, el desconcierto total vendría en la vuelta 65, momento en el que Mercedes organizó una catastrófica doble parada. Russell entró primero y montó gomas cambiadas, Bottas entró después y acabó saliendo a pista con los mismos neumáticos con los que venía. Russell tuvo que volver a parar para corregir el error anterior. Aún así, el piloto británico, tras el safety car, supo adelantar a Bottas con una demostración de determinación que seguro que ha calado hondo en Mercedes.

Bottas acabó siendo adelantado por Sainz y sus perseguidores hasta caer a la octava posición. Russell siguió con su particular recital de adelantamientos y sobrepasó a Ocon y Stroll. Sin embargo, cuando el piloto británico iba lanzado a por Pérez, le comunicaban desde el box que sufría un pinchazo. De esta forma, Russell tuvo que parar y así se quedó sin oportunidades de ganar una carrera que quizá merecía más que nadie.

A partir de ese momento, los primeros puestos no se movieron y Checo Pérez se llevó la victoria acompañado en el podio por Ocon y Lance Stroll. Sin duda alguna, un auténtico espectáculo el que han dado hoy los veinte pilotos en Baréin.

Por David Jiménez Flores

Un hombre libre.

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