“Ni una puta mascarilla”

Asistía hoy anonadado a un episodio más que confirma el alto grado de inconsciencia al que ha llegado la sociedad española casi en su conjunto. Llevo varios días sin transitar la fauna de Twitter, pero hoy me ha dado por bucear un rato en la red social del pajarito mientras que viajaba en coche. En el breve periodo que he utilizado mencionada red, he descubierto que ayer se celebró un concierto (empezamos mal) de Taburete (allá cada uno con sus gustos musicales) en una especie de festival masificado: tócate los cojones Mariloli.

Lejos de ser un bulo o una vulgar noticia falsa, el vocalista del grupo decía literalmente mientras cantaba “ni una puta mascarilla” y continuaba con la canción como si nada. He aquí la prueba de veracidad.

Yo no entiendo muy bien qué hace toda esa gente ahí y encima sin mascarilla por mucho que lo pienso. No lo entiendo porque en realidad no tiene sentido alguno. Parece que para muchos el confinamiento no ha sido más que otra experiencia enriquecedora basada en los retos y las tonterías que a diario se ven por Instagram. A toda esa gente, al igual que a la que se congregó masivamente en la plaza de toros del Puerto de Santamaría, quisiera yo recordar las cifras de fallecidos diarias que sobre nuestras cabezas caían disparadas por los televisores allá por marzo y abril. Pero no, para qué; el que quiera oír lo hará y el que no pues no.

Luego está la actitud deplorable del grupo, instigadores de que el público incumpliera las medidas obligatorias de protección frente al Covid-19 en beneficio de no sé muy bien el qué. Taburete sacaba esto por las redes. Lo iba a llamar comunicado, pero es que ni eso se merece.

Y en estas seguimos porque nos ha dado por no aprender. Nos empeñamos en seguir errando infinitamente mientras que nuestra clase política disfruta de sus merecidísimas vacaciones y algunos de nosotros nos vemos condenados a quedarnos en casa buscando la seguridad de los nuestros.

Lo mucho que hemos pasado y lo tanto que nos queda.