Un cocodrilo en Valladolid

Durante esta semana las noticias más surrealistas no paran de golpearnos en la cara. Ahora un cocodrilo del Nilo parece campar a sus anchas por el río Pisuerga cerca de la localidad vallisoletana de Simancas.

Un vecino alertó de la presencia de un reptil de gran tamaño en el río cercano al pueblo y a partir de ahí comenzó el delirio colectivo hasta alcanzar el calificativo de nacional. Que un cocodrilo de entre un metro y medio y dos metros pasee por las orillas de un río castellano no es algo que se vea todos los días; es más, puede que no se haya visto nunca. Los expertos que han peinado la zona ahora dicen que se han visto restos de peces que coincidirían con el modo de alimentarse de una nutria y no de un cocodrilo.

Hombre, la verdad es que a priori cualquiera preferiría enfrentarse en un mano a mano a una nutria que a un cocodrilo, las cosas como son. Pero no sería de extrañar que lo que anduviera suelto fuera una nutria, sí, pero una gigante del Amazonas que miden entre un metro cuarenta y un metro ochenta, su peso oscila entre los veinte y los cuarenta kilos y si te la encuentras de sopetón, el susto no te lo quita nadie.

Por el momento no se ha encontrado ni lo uno ni lo otro, aunque los expertos continúan rastreando la zona con cámaras térmicas, trampas y drones para dar con el animal que está aterrorizando a un tranquilo pueblo y haciendo las delicias de muchos tuiteros.

Lo que hay que lamentar es la desaparición de un joven de 36 años en la Playa de las Moreras en Valladolid, precisamente en el mismo río en el que se busca al intruso animal. El varón se desnudó, se zambulló en el agua a pesar de mostrar claros signos de embriaguez, para cruzar el río y llegar a la otra orilla. Fue ahí cuando se le perdió el rastro hasta ahora. Los equipos de rastreo continúan buscando al hombre.

Por el momento se desconoce si la desaparición del joven y el animal fugado tienen algo que ver. Ni siquiera se sabe si realmente hay un animal suelto. Pero lo que es seguro es que tarde o temprano todo acabará por aclararse y la leyenda del cocodrilo castellano quedará enmarcada en el imaginario colectivo y servirá para aterrorizar a los niños del lugar.