‘Azul casi transparente’ de Ryu Murakami: una puerta a un mundo sórdido

Azul casi transparente es la primera novela del escritor Ryu Murakami, publicada en el año 1976. Galardonada con el prestigioso premio japonés Akutagawa constituye una de las obras más reconocidas del autor, además de ser una de las pocas que se han traducido al español junto con Los chicos de las taquillas, Piercing y Sopa de Miso.

Se trata de un libro corto (aproximadamente 140 páginas), pero muy angustiante. Lo único que narra son los actos de unos jóvenes que, como dice la sinopsis, se encaminan hacia la autodestrucción. Drogas, orgías, fiestas y violencia a mansalva, todo ello narrado con una asombrosa pasividad e insensibilidad por parte del autor desde el punto de vista de uno de esos jóvenes, curiosamente también llamado Ryu, aunque es bastante poco probable que estemos ante una autobiografía.

Es una lectura interesante que nos sumerge de lleno en la vida de unos jóvenes promiscuos y politoxicómanos sin ningún tipo de motivación: todo lo que hacen lo hacen con desgana. Escenas muy realistas, pero también muy explícitas, tratadas con la gran naturalidad que caracteriza a esta novela, una naturalidad que consigue revolverte el estómago. Sin duda, lo más destacable de Azul casi transparente es la crudeza de su lenguaje. Transmite gran variedad de sensaciones amargas desde la primera página: asco, repulsión, vacío…, en gran parte gracias a sus diálogos realistas, soeces y vulagres, a los que debemos sumar las asquerosas descripciones que nos ofrece Murakami repletas de vómito, sangre y semen. Todo ello, como digo, sin que al autor le importe lo más mínimo: no se asombra, no destaca nada, solo narra una rutina aceptada y asumida por sus protagonistas.

En lo personal puedo decir que no es una historia que me haya enganchado especialmente, pero también es cierto que no tiene un hilo narrativo como tal. Se trata de un mero episodio de la vida de estos jóvenes drogadictos, sin un objetivo ni un punto de partida claros: la primera página ya nos introduce de lleno en escena. Quieres ayudar a los personajes, pero no puedes hacer nada por ellos; solo mirar cómo se destruyen. La soledad y la tristeza inundan todas y cada una de las páginas de esta novela que, sin duda, no es apta para todos los públicos. Aun así, la recomiendo a todo aquel que quiera adentrarse en la vida de Ryu y sus amigos; una entrada abrupta en un mundo sórdido que no dejará indiferente al lector.