‘Space Force’ (Netflix): una parodia de Trump y del ejército estadounidense

El pasado día 29 de mayo Netflix traía a nuestros hogares la primera temporada de su nueva serie Space Force, creada por Greg Daniels y Steve Carell (los creadores de The Office); este último, además, le da vida al General Naird, el protagonista. El argumento, para ponernos en situación, se basa en la creación de una Fuerza Espacial (de ahí el título) en el ejército estadounidense con un objetivo claro: dominar el espacio exterior y habitar en la luna. No debemos olvidarnos de la histórica rivalidad de Estados Unidos con China, que tendrá un papel importante en la serie debido a que estos no les pondrán las cosas nada fáciles allá arriba.

Los acontecimientos transcurren sin pena ni gloria, salvando algunos momentos verdaderamente lúcidos y graciosos que pueden contarse con los dedos de una mano. Me atrevería incluso a decir que la serie no llega a aburrir gracias a que el número de episodios se queda solamente en diez y la duración de estos es bastante corta (treinta minutos), aunque todo indica que se alargará al menos una temporada más debido a su final abierto.

Lo realmente interesante son las numerosas referencias y burlas a Estados Unidos y su gobierno; la serie en conjunto es una sátira del ejército estadounidense y una sutil crítica, siempre envuelta en comedia, a su presidente Donald Trump. Partimos de la base de que toda la serie es una parodia de un descabellado proyecto real planteado por Trump, que se resume en la hegemonía de EE.UU. en el espacio. Me sorprendió profundamente el comprobar que la Fuerza Espacial de los Estados Unidos es algo completamente real desde diciembre del año pasado y que no es una mera invención de Space Force, pero, como siempre, la realidad supera a la ficción. El deseo obsesivo de dominar más allá de la órbita terrestre y demostrarle al mundo quién es el mejor llevará al General Naird a cometer imprudencias, adelantar acontecimientos y enviar al espacio a personas incompetentes sin ningún tipo de formación. Siempre y cuando sean estadounidenses, claro.

Aunque no se nombra a Trump en ningún momento, las referencias a él son claras. Por ejemplo, se alude constantemente a Twitter, que como todos sabemos es la herramienta principal del presidente para emitir comunicados (serios y no tan serios), al igual que en la serie. Tanto es así que el community manager tiene un gran protagonismo, aunque no aporta nada más que un poco de comedia. Por otra parte, en Naird (curiosamente pronunciado como “nerd”, que significa “friki” en español y a menudo se utiliza de forma peyorativa) se caricaturizan ciertos rasgos de la personalidad del presidente de Estados Unidos, rasgos por los que es y ha sido muy criticado: el personaje de Carell presenta un alto grado de desconocimiento y desprecio por la ciencia y en ocasiones tiene comentarios racistas hacia algunos científicos de su propio equipo, a los que acusa de ser espías.

Mallory, el jefe científico, interpretado por John Malkovich, tiene gran importancia y es, en mi opinión, el mejor personaje de todos. Su papel consiste en ser la voz de la razón en medio del caos, aunque este último se apodera de él bastante a menudo. Considero justo y necesario recalcar la gran actuación de Steve Carell y John Malkovich, propia de actorazos como ellos, además de los numerosos y muy buenos escenarios en los que se desarrolla la serie. A pesar de ello y de algunas escenas destacables, la serie para mi se queda en ‘aceptable‘. Es entretenida, pero fácilmente olvidable.