Un día en México

Era 8 de septiembre de 2017. Yo me levanté como suelo hacerlo de vacaciones: cuando me dio la gana. Me reuní con mis padres, nos echamos protección solar y nos encaminamos al buffet para tomar un desayuno continental. El que dice continental dice de infarto (huevos, beicon, jamón, queso, creps y muchas otras cosas, obviamente, no todas el mismo día ni a la vez).

Cuando estábamos llegando a llenar el estómago, los teléfonos empezaron a sonar como locos. Los mensajes nos llegaban por docenas y se sucedían las llamadas por WhatsApp, ya saben, por eso de que no debas vender un órgano para pagar la factura telefónica llamando al otro lado del Atlántico. La gente se preocupaba por nosotros. Intuimos que algo había sucedido, pero a nosotros no.

No tardamos en darnos cuenta de que la noche anterior había temblado la tierra en Chiapas. Un terremoto de magnitud 8,2 sacudió la ciudad y los alrededores provocando más de un centenar de fallecidos. Lo curioso es que nosotros no sentimos nada, bueno, en realidad no es curioso, es normal. Es normal porque Chiapas está muy lejos de Cancún, a más de mil kilómetros. Pero en nuestra concepción europea y española de país nos viene a la mente una nación relativamente pequeña en la que casi todos los sucesos están medianamente interconectados entre ciudades.

Explicamos una y otra vez que Chiapas está muy lejos de donde nos encontrábamos. Luego lo pensamos bien. Era verdad, no habíamos notado ningún temblor; probablemente porque ya estuviéramos dormidos cansados por la tunda solar y playera de aquel día.

Durante esas vacaciones, el huracán Irma, uno de los más fuertes observados durante los últimos años, nos amenazó con quedarnos en tierra, pero no, volvimos en el día que tocaba; lo único que pasó es que hubo alguna que otra turbulencia y desviaron la ruta hasta sobrevolar Nueva York.

Son cositas que le pasa a uno cuando viaja, como cuando volví de Italia y me encontré cerrada la terminal a cal y canto por amenaza terrorista. Y yo ahí, esperando a recoger mis maletas. Pero eso para la próxima.

Quién pillara hoy una de esas.