El día ha llegado, tras tiempo de especulaciones y complicaciones que se demoraron hasta el último segundo (de manera literal) por fin ha llegado el momento, la carrera espacial privada da comienzo.
Inicia el transcurso de este proceso que culminará con el hecho del aterrizaje en el planeta Marte

EL PROCESO DEL LANZAMIENTO

Después de que el pasado miércoles no pudiese producirse el despegue, que en un principio estaba planeado para ese día, ayer 30 de mayo, la nave Falcon 9 (propiedad de la compañía de Elon Musk), tripulada desde la parte llamda como Crew Dragon por los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley, que partieron con dirección a la EEI (Estación Espacial Internacional).

Este lanzamiento se produjo a las 19:23 (UTC) de ayer, desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida.
A los dos minutos del mismo, la primera fase del transbordador pudo despegarse, viajando controladamente hacia la Tierra; la segunda etapa del cohete les permitió ponerse en en órbita a una velocidad supersónica, esto sucedió a los 12 minutos, a partir de los cuales se calcula la duración del viaje en unas 19 horas, es decir, las 14:23 (UTC) aproximadamente.

Estos supone el primer lanzamiento tripulado que se lleva a cabo en la NASA, esta vez, utilizando material alquilado a una compañía privada (SapceX), desde el año 2011.
En cambio, para SpaceX supone el principio de una era, pues se convierte en la primera empresa de carácter y financiación privado que consigue mandar una nave tripulada al espacio.
Además, la consecución de dicho lanzamiento, les asegura tomar la delantera en la carrera con otras empresas privadas con los mismos objetivos, como Blue Origin o Boeing.

COMIENZA LA ERA COMERCIAL ESPACIAL

Después de esto, más allá de los planes que SpaceX ha delimitado que quiere abordar (seguramente junto a la NASA), otras compañías privadas, véase Boeing o Blue Origin, continuan anhelando que la compañía de EE.UU les escoja para el próximo programa o viaje que se realice.

En un principio, había dos compañías las cuales tenían opciones de viajar al espacio en una nave, y con presupuesto e instalaciones de la propia NASA: SpaceX y Boeing. En un principio, la compañía de aeronaves Boeing parecía favorita, ya que poseían un mayor presupuesto, sin embargo ha acabado despegando la nave de SapceX, que no cometió casi errores (salvo una explosión el viernes en una prueba) hasta el lanzamiento.

Sin embargo, pese a todas estas empresas que cada vez más se suman a la lista, no ha sido el primer viaje potenciado con influencia privada, sino que el último lanzamiento de la NASA (en 2011) estuvo propulsado por equipos de la compañía rusa Roscosmos, pero su importancia no era vital o no demasiado perenne en el tiempo, mientras que ahora, esto parece una realidad.

¿Y AHORA QUÉ?

Después de esto, hay dos fechas más que marcadas para la cooperación NASA-SpaceX. La primera de ellas es la vuelta a la Luna, que constituiría el llamado plan Artemis, en el cual viajaría la primera mujer a la Luna, programado para su desarrollo en 2024, y que serviría de prueba para poder observar en qué medios podríamos sobrevivir, aparte de ser una antesala al proyecto más grande pensado por la humanidad, llegar a Marte.
Esto estaría planificado para dentro de unos 12-13 años, posiblemente en 2033, cuando la nave Starship de SpaceX (que parte con mucha ventaja) se disponrá a aterrizar en el planeta rojo si todo sale según lo previsto.

Por todo ello, podríamos decir que el futuro de los viajes espaciales de la NASA (cuya intención de retomarlos es evidente) estará protagonizado en parte por empresas privadas, y seguramente con SpaceX como líder de las mismas.