Irene, una estudiante española residente en Tres Cantos (Madrid), ha tenido a bien hablar con nosotros para narrar la odisea que están viviendo, ella y su compañero, para poder salir de Italia y llegar a España para reunirse con sus familias en sus casas.

Irene forma parte de una gran cantidad de afectados por el coronavirus silenciados a causa de las ineficaces políticas de repatriación que se están llevando a cabo. Irene llegó a Bari, una ciudad al sur de Italia, el 7 de marzo. Por aquel entonces no se tenía noticia de cancelación de vuelos, escasez de productos de primera necesidad o restricciones de movilidad en Italia, y menos al sur del país. Fue al día siguiente de su llegada cuando saltó la noticia y se ordenó el confinamiento de los ciudadanos. Irene nos comenta que el objetivo de su viaje es acabar su grado para así poder titular en junio.

Una vez llegaron al país transalpino comenzaron a observar síntomas de anormalidad en el número de personas que había por las calles. Todo esto ocurrió, como el que dice, de un día para otro. Hablamos que del 7 al 8 de marzo hubo un cambio radical en la política de movilidad del Gobierno Italiano y se comenzó a especular con la posibilidad de imponer las restricciones más potentes que finalmente aparecieron.

Al encontrarse en el último curso, Irene debía asistir presencialmente al centro correspondiente y realizar prácticas laborales con una empresa. Fue el 10 y 11 de marzo cuando el Primer Ministro de Italia decretó el estado de alarma y la zona roja en toda Italia con las prohibiciones en materia de movilidad que esto significaba. A partir de ahí, los estudiantes se vieron obligados a quedarse confinados en casa para todo. De hecho, se aconsejaba hacer la compra online para no tener que salir a la calle, pero al no ser locales, esa posibilidad acabó desechada.

Como las cosas comenzaron a pintar feas, Irene decidió ponerse en contacto con el Consulado en Roma y Nápoles para tratar de buscar soluciones a su situación insostenible. Nos comenta que, de momento, sólo les queda esperar con paciencia y algo de humor. Ambos estudiantes escriben todos los días a los consulados buscando una respuesta que nunca acaba de llegar. A día de hoy sólo se les ha ofrecido una oferta ridícula y absurda para volver a casa.

“Nos mandaron un correo hace un par de días ofreciéndonos la posibilidad de coger un barco desde un puerto de Roma que nos llevaría hasta Barcelona. Se nos hacía partícipes de un documento en el que se decía que podríamos ir en el barco con personas contagiadas y que nos hacíamos responsables. Además, apenas tenemos recursos para llegar hasta allí ya que, supuestamente, en Italia está totalmente prohibido viajar de una ciudad a otra. Nos comentaron que era muy probable que hubiera controles policiales y que era posible no llegar a Roma. Luego tenía que desplazarme desde Barcelona a Madrid. Al llegar a casa nos habrían puesto en cuarentena; un absoluto caos”.

Sólo hace falta mirar el mapa para ver que el ofrecimiento de repatriación es una burda broma: desde Bari a Roma hay 430 kilómetros de carretera para luego llegar a Barcelona sin ningún documento que acredite que podrían viajar a Madrid. A día de hoy, la única opción que han dado a Irene y su compañero es la anteriormente comentada.

Nos comenta que, tal y como se están desarrollando las cosas y viendo que va a ser imposible desarrollar la actividad por la que viajaron a Bari, la única opción que contemplan es la de marcharse lo antes posible a casa para instalarse en una relativa normalidad. Irene comenta que la relación con su familia está en un momento difícil, “están bastante intranquilos, algo que es normal”. Ellos intentan aportar la mayor tranquilidad posible a sus familias para que el nerviosismo no juegue una mala pasada y haga perder los papeles.

Manda un mensaje claro a los responsables de esta maniobra: “por favor, actúen. Entiendo que se trata de algo complicado, pero necesitamos una solución porque estamos en pleno derecho de volver. Que nos escuchen y que actúen”. También manda un mensaje bonito a los miles de españoles que se encuentran en una situación similar: “que sean valientes, que vamos a salir reforzados de todo esto y que se hagan oír. Cuenten sus experiencias y tengan paciencia”. También se acuerda de su familia en estos duros momentos: “pronto volveré a casa y nos olvidaremos de todo esto, os quiero”.

Por aquí dejamos el perfil de Twitter de Irene en el que ha realizado una serie de vídeos que explican a la perfección la situación en la que se encuentra. Desde Leteo queremos mandar todo nuestro apoyo a Irene y a todos los que se encuentren en una situación similar. También queremos recordar que si quieren hablar, podemos ser su altavoz. Mucho ánimo y esperamos veros pronto.