Ghani y Abdullah se proclaman simultáneamente presidente de Afganistán

El presunto ganador de las pasadas elecciones celebradas en Afganistán el pasado mes de septiembre, Adhraf Ghani, se ha proclamado presidente de la República de Afganistán, hecho que parece encontrarse dentro de los cánones democráticos habituales. Sin embargo, en una ceremonia paralela, su principal rival en los pasados comicios, Abdullah Abdullah, también se ha proclamado presidente del país. Además, en sendas ceremonias se han registrado explosiones.

Esta dualidad de poder surge tras las caóticas elecciones celebradas el pasado mes de septiembre que estuvieron marcados por una baja participación, amenazas de los talibanes y acusaciones de que los comicios fueron fraudulentos. Estos acontecimientos generaron que la publicación de los resultados se retrasase hasta el pasado mes de febrero, otorgando la victoria a Ghani con un 50,64% de los votos frente al 39,52% de su rival Abdullah.

Sin embargo, esta no es la primera vez que esta situación tiene lugar, ya que en 2014 se dio la misma situación, esto es la negativa de Abdullah a reconocer la victoria de Ghani.

En la ceremonia de Ghani han estado presente, entre otros, el representante especial de Washington para la paz, Zalmay Khalilzad o el general Austin S. Miller, el principal mando de las fuerzas estadounidenses en Afganistán. Por otro lado, Abdullah ha recibido el respaldo en su proclamación de comandantes yihadistas, que se encontraban entre los aliados de coalición liderada por Estados Unidos para derrocar al gobierno talibán en 2001, según ha adelantado La Vanguardia.

El momento crucial que vive actualmente este país tras la firma del acuerdo de paz entre los talibanes y Estados Unidos no es compatible con esta situación de limbo político, ya que las condiciones que establece el pacto son el inicio de las conversaciones entre el grupo terrorista y las autoridades afganas, es decir, que por cada lado exista un único interlocutor.

El objetivo de estas negociaciones es tratar de poner fin a un conflicto que lleva activo casi dos décadas. A todo ello hay que sumar el rechazo inicial de Ghani de liberar 5000 presos talibanes para poder iniciar las conversaciones.