¿Por qué se celebra el 8M?

No, señores y señoras. Las mujeres no celebran el Día de la Mujer Trabajadora el 8 de Marzo porque merezcan tener un día de privilegio sobre los hombres. Tampoco es una fecha al azar y ni mucho menos intentan tener un día sin sentido.

El 8M es un día conmemorativo, un día que, aparte de celebrar los logros de la mujer y su papel fundamental en la sociedad, es una reivindicación histórica que pretende homenajear varios de los pocos hechos en los que las mujeres han sido amordazadas.

Estas fechas son solo un extracto de la historia que merece su día, una historia plagada no solo de calamidades y desigualdad, sino de avances, unión y sororidad.

Primera fecha: 8 de marzo de 1857

En el siglo XIX, a pesar de los inconformistas avances de la Revolución Industrial, las condiciones laborales eran nefastas e insostenibles para la clase obrera. No obstante, al hándicap de ser trabajadoras, las mujeres tenían otro añadido: su condición de mujer.

Desprotegidas por la ley, el 8 de marzo de 1857 las “garment workers”, un grupo de mujeres de Nueva York que trabajaban en una industria textil, organizaron una huelga para reivindicar las inhumanas condiciones laborales a las que estaban sometidas, entre las que se encontraba el bajo salario que recibían. Sin embargo, sus voces fueron acalladas por reivindicar aquello que les pertenecía; por alzar su voz contra una falta de derechos fuertemente ligada a la desigualdad de género.

A pesar de las represalias, dos años más tarde las trabajadoras crearon un sindicato para exigir los derechos laborales básicos a los que no tenían acceso.

8 de marzo de 1908: “Pan y Rosas”

Otra de las manifestaciones que impulsaron el 8M fue la celebrada el 8 de marzo de 1908 bajo el eslogan “Pan y Rosas”. 15.000 mujeres se manifestaron en Nueva York para reclamar los derechos que les estaban siendo denegados, como mejores salarios, recortes en el horario laboral, el sufragio femenino o el fin del trabajo infantil, entre otros.

El eslogan pretendía reflejar dos valores fundamentales por su reivindicación: el pan, como símbolo de seguridad económica y las rosas, que reflejan una mejor calidad de vida.

Triangle Shirtwaist de Nueva York, un desastre evitable

Todo lo que las mujeres reivindicaron en fechas anteriores se vio reflejado el 25 de marzo de 1911: la necesidad de implantar medidas que protegieran su integridad, su salud y su dignidad.

Un edificio de diez plantas, concretamente una fábrica de camisas llamada Triangle Shirtwaist, albergaba a centenares de trabajadores y trabajadoras, mayoritariamente mujeres inmigrantes.

Reflejo de las precarias condiciones a las que estaban sometidas, la fábrica ardió con cientos de mujeres en su interior. A la dimensión de la fábrica y la situación laboral de las trabajadoras se le sumó otro impedimento para salvar sus vidas: los propietarios habían bloqueado todos los accesos para evitar hurtos.

123 mujeres de 146 trabajadores y trabajadoras fallecieron, entre ellas 53 murieron al estrellarse contra el suelo, pues intentaron escapar por las ventanas del edificio y terminaron precipitándose al vacío.

Jóvenes, inmigrantes y ante todo mujeres, este acontecimiento revelaba a qué estaban siendo sometidas las trabajadoras no solo en su puesto de trabajo, sino en una sociedad que les obligaba a tener menos derechos por haber nacido mujer.

La tragedia presionó a las autoridades estadounidenses para garantizar la seguridad en el trabajo industrial. Asimismo, el sindicato Women’s Trade Union League y el International Ladie’s Garment Workers Union organizaron numerosas protestas que reunieron a más de 100.000 personas indignadas por la escasez de medidas.

1910, Copenhage: una iniciativa para implantar el Día de la Mujer

Con anterioridad al hecho previo, en 1910 se organizó una conferencia en Dinamarca entre organizaciones socialistas para proponer la creación de un Día de la Mujer que fuese celebrado internacionalmente.

Esta idea fue iniciativa de Clara Zetkin, una activista y política alemana que defendía los derechos de la mujer y quien propuso dicha fecha en conmemoración a la huelga de las “garment workers” en Estados Unidos.

La propuesta fue abalada por unanimidad por 17 países distintos, que fueron representados por más de 100 mujeres. Este día pretendía memorar el movimiento por los derechos de la mujer, un día que impulsaría medidas sociales y políticas además de los derechos que las mujeres irían consiguiendo gracias a su lucha.

1975: la ONU formaliza el Día Internacional de la Mujer

En 1975, coincidente con el Año Internacional de la Mujer, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) convirtió oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Con mucho trabajo por delante, este día llegó. Llegó un día simbólico, pero con un trasfondo de lucha que pretende obtener la igualdad completa entre géneros y la garantía de derechos que toda mujer debería tener en pleno siglo XXI.

Numerosas mujeres dieron su vida y su vocación para conseguir muchos de los avances con lo que contamos hoy en día: Clara Campoamor, Simone de Beauvoir, Rosa Luxemburgo, Juana de Arco, Dolores Ibárruri, Christine de Pizán, Hipatia de Alejandria, Frida Kahlo y una infinidad de nombres que merecen su propio artículo. Cada una de ellas diferentes, con luchas llevadas a cabo de forma distinta, pero con un mismo cometido.

No, señores y señoras. Las mujeres no celebran el Día de la Mujer Trabajadora el 8 de Marzo porque merezcan tener un día de privilegio sobre los hombres. Las mujeres, y también muchos hombres, celebran el Día de la Mujer Trabajadora en memoria de todas aquellas que no se rindieron y con motivo de mejorar una sociedad que aún necesita un cambio.

El 8M es necesario, pero no será efectivo sin medidas reales y el compromiso y la concienciación global.