Tras haber triunfado en dos de los cuatro estados donde, hasta el momento, se han celebrado las primarias demócratas y habiendo derribado de la carrera a Pete Buttigieg, el hombre que le venció por una mínima diferencia en Iowa, Bernie Sanders, el revolucionario candidato al liderazgo demócrata afronta hoy el reto más importante de la campaña: los caucus de varios estados, entre ellos California, conocidos en Estados Unidos como “super tuesday“.

Bernie Sanders (Brooklyn, 1941), veterano candidato, amado por muchos y odiado por otros tantos, no se ha sentido intimidado por el estado de California, que cuenta con 38 millones de habitantes. Todo lo contrario, Bernie ha hecho gala de su inmenso músculo político, congregando a miles de personas en el evento más multitudinario de estas primarias, llenando de simpatizantes el Centro de Convenciones de Los Ángeles.

Una vez allí, arropado por un público entregado y que sueña con verle en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Bernie Sanders, apoyado por su esposa Jane, dio un discurso esclarecedor de cara al “supermartes” que los demócratas americanos esperan con tanta avidez. Y pronunció, al abrigo de sus votantes, una frase que resumió de maravilla la importancia de la jornada: “El candidato que gane en California tiene muchas posibilidades de ganar la nominación”.

El “supermartes” es, sin duda, un clarísimo punto de inflexión en la carrera de los demócratas para combatir a la “apisonadora Trump”. Se produce una votación en 14 estados y un territorio. El de mayor peso, sin duda, es el estado de California, con 415 delegados, seguido por Texas, con 228. Del mismo modo, también votan los demócratas extranjeros. Vaya con el supertuesday.

En total, los delegados aglutinados en el super tuesday son 1.357, casi una tercera parte de la totalidad, 3.979 delegados. Dicho de otro modo, hoy se rifa casi una tercera parte de la candidatura demócrata. El único día que le roza en importancia se producirá el 28 de abril, con 663 delegados y seis estados, entre los que se encuentra Nueva York. Sin embargo, solo votan la mitad de los delegados que lo hacen el martes. Queda clara la suma importancia de la votación de hoy.

Análisis visual de la jornada. Fuente: Graphic News.

En relación a los candidatos, hay dos que llegan en completo estado de gracia. Por una parte, Joe Biden venció días atrás en Carolina del Sur, por lo que el exvicepresidente estadounidense llega al super tuesday con el empujón que necesitaba para reincorporarse a la carrera demócrata. Por otro lado, Bernie Sanders arriba al supermartes con la confianza de un hombre que ya se ha visto victorioso en dos ocasiones, y que espera hacerlo una tercera.

Por otra parte, el elemento díscolo es el empresario y magnate norteamericano Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y candidato al liderazgo demócrata. A pesar de que el multimillonario, dueño de la compañía informativa financiera Bloomberg, aún no se ha presentado a ningún caucus, espera dar la sorpresa en el super tuesday. El método que ha escogido es, al mismo tiempo, el más eficaz y para él, el más sencillo: el dinero. Bloomberg tiene 78 años y una fortuna de 60.000 millones de dólares.

Hasta el pasado 24 de febrero, Michael Bloomberg había gastado más de 500 millones de dólares en anuncios de televisión. Es una media de 5,5 millones al día. Son 190 millones más que todos sus rivales juntos. La campaña acumula más de 2.000 personas en plantilla en todo el país que actúan como si el dinero no tuviera límite.

En Estados Unidos, republicanos y demócratas esperan, quizá no a partes iguales, pero ambos con gran expectación el resultado del supermartes. Los primeros lo observan con recelo, temerosos pero seguros de que la “apisonadora Trump” no dudará en machacar a cualquiera de los candidatos que finalmente salga victorioso, tal y como hizo con Hillary en 2016, contra todo pronóstico. Los segundos se agarran a un clavo ardiendo, y con gran entusiasmo, confían en que el candidato victorioso de a Trump el golpe de gracia que necesita el país.