Macron se impone y aprueba por decreto la reforma de las pensiones

El culebrón de las pensiones francesas ha llegado a su fin. Un final tristemente esperado, instigado por el poder del gobierno frente a la voluntad popular. A pesar de las multitudinarias manifestaciones, huelgas y protestas varias que desde hace meses sacuden Francia, el poder ha vuelto a ganar.

El pueblo francés, liderado por los sindicatos, sorprendió al mundo con la organización de feroces protestas en contra de la reforma de las pensiones de Macron. Los franceses expresaron con claridad su rechazo a la reforma propuesta por el ejecutivo de Macron. El principal apoyo a las manifestaciones fue otorgado por los sindicatos, de un enorme peso en Francia, tales como CGT.

A pesar de que Emmanuel Macron no vaciló en su tentativa de reformar el sistema de pensiones francés, ciertos miembros de su equipo fueron represaliados y se vieron obligados a dimitir, como fue el caso de uno de los hombres más importantes del proyecto, Jean-Paul Delevoye, conocido por la opinión pública gala como “Monsieur Retraites” (Señor Pensiones).

Delevoye, principal arquitecto del proyecto de Macron, dimitió del puesto que le había asignado el ejecutivo. De este modo, el Presidente de la República perdió a su hombre fuerte, a la mente donde la reforma se había gestado desde el principio y donde hasta el último detalle se encontraba fielmente estudiado.

Sin embargo, a pesar del duro desafío que supuso para Macron soportar la presión de los opositores, el Ejecutivo ha comunicado, a través del Primer Ministro, Édouard Philippe, que aplicaría el artículo 49.3 de la Constitución francesa. Este artículo permite al Gobierno cerrar el debate parlamentario de un proyecto de ley y proceder a su inmediata aprobación, sin someterlo siquiera a votación en el parlamento. Sin embargo, este artículo estipula que la oposición puede presentar una moción de censura. Esta, sorprendida e indignada con la gestión de Macron, ha decidido utilizarla de inmediato, aunque no tiene visos de éxito.

“Conforme al artículo 49 párrafo 3 de la Constitución de 1958 y después de haber obtenido la autorización del Consejo de Ministros del 29 de febrero, he decidido hacer efectiva la responsabilidad del Gobierno sobre el proyecto de ley que instituye un sistema universal de pensiones”, dijo Philippe en una corta alocución en la Asamblea Nacional interrumpida, pese a estar el hemiciclo semivacío, por los gritos y protestas de los diputados de la oposición.

La medida “no tiene por objetivo poner fin a los debates, sino a este episodio de no debate en un parlamento que se ha visto privado de su función eminente de hacer leyes”, agregó en referencia a las 40.000 enmiendas presentadas contra la ley de pensiones con las que la oposición intentó trabar la aprobación de la normativa. Esta “estrategia de obstrucción deliberada de parte de una minoría” ha provocado que “jamás pudiera tener lugar una discusión sobre el fondo” de la norma, lamentó el primer ministro.